Estimados amigos:

El 29 de octubre del aÒo 2000, a la entrada de Priaranza del Bierzo (LeÛn), un grupo de personas observaba atentamente los trabajos que una retroexcavadora estaba llevando a cabo en la cuneta. Durante dos dÌas la m·quina habÌa buscado los restos de trece civiles republicanos que fueron asesinados el 16 de octubre de 1936.

Ese domingo, a las 11 de la maÒana, el operador de la retroexcavadora anunciÛ que habÌa notado un cambio en la textura de la tierra y que posiblemente allÌ habÌa algo. Cuando la pala sacÛ la tierra, sobre ella se pudieron ver los restos de una bota y los huesos de un pie. En ese momento la atenciÛn se tranformÛ en emociÛn y se dispersÛ el presentemiento de que quiz·s la fosa habÌa quedado bajo el asfalto de una carretera que se habÌa ensanchado en esos largos aÒos.

Alrededor de la fosa se encontraban numerosos familiares de otros desaparecidos que habÌan acudido allÌ para sentir que alg™n dÌa les podrÌa ocurrir lo mismo. Hablaban de viudas que nunca hablaron, de madres a las que no les podÌan preguntar quÈ pasÛ con el padre "porque le darÌa algo", de abuelos de los que sÛlo se sabÌa que habÌan muerto, pero nada de la fecha ni del lugar. De pronto las pequeÒas historias indivuduales se convirtieron en algo colectivo y esa fue la semilla de la asociaciÛn.

En diciembre de ese mismo aÒo inscribimos la AsociaciÛn para la RecuperaciÛn de la Memoria HistÛrica en el registro del Ministerio del Interior porque Èramos conscientes de que el problema de los desaparecidos del franquismo era de ·mbito estatal. En septiembre de 2001 abrimos la segunda fosa en Fresnedo, un pueblo del Bierzo leonÈs. En ella se encontraban los restos de cuatro hombres y una mujer que les fueron entregados a sus familiares, despuÈs de un an·lisis forense, el 26 de marzo de 2002.

A principios de marzo de este aÒo contactamos con el
Servicio Civil Internacional (SCI), una ONG que organiza campos internacionales de trabajo en decenas de paÌses. Les comentamos la posibilidad de que ese verano colaborasen con nosotros en la apertura de fosas comunes. El 16 de marzo, el mismo dÌa en que se tomaban las muestras de ADN de cuatro de los trece cuerpos de Priaranza, los responsables del SCI visitaron la zona y aceptaron la colaboraciÛn.

En la primera quincena del mes de julio abrimos cinco fosas comunes con la ayuda de doce voluntarios venidos de nueve paÌses. Durante los trabajos de exhumaciÛn de los restos conseguimos romper el silencio sobre los desaparecidos del franquismo. Numerosos medios de comunicaciÛn nacionales y extranjeros dieron informaciÛn acerca de aquello y entonces comenzaron a ponerse en contacto con nosotros muchos familiares que tenÌan una situaciÛn similar.

En mayo de este aÒo entramos en contacto con el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos. Este organismo, con sede en Ginebra (Suiza), tiene un Grupo de Trabajo sobre DesapariciÛn Forzada y Permanente. Nuestro objetivo era que el gobierno espaÒol aplicase la
ResoluciÛn 33/147 de la ONU sobre DesapariciÛn Forzada y Permanente, para que se buscara judicialmente a esos desaparecidos y se los identificara, como ya ha ocurrido en casos similares en otros paÌses.

Los que se nos pedÌa era reunir un cierto n™mero de casos y solicitarlos mediante la cumplimentaciÛn de unos formularios especÌficos que tiene la ONU. Comenzamos entonces una campaÒa informativa para contactar con familias que se encontraran en una situaciÛn similar. El 5 de agosto entregamos en Ginebra las fichas de 65 desaparecidos entre los aÒos 1936 y 1959. Quince dÌas m·s tarde la abogada Monserrat Sans, nieta de un republicano exiliado en Francia, intervino ante el Grupo de Trabajo en la sede de la ONU en Nueva York. En su intervenciÛn explicÛ el caso espaÒol. AcudiÛ acompaÒada por cuatro nonagenarios miembros de la Brigada Lincoln, uno de los cuales tenÌa un hermano que desapareciÛ en la guerra civil espaÒola.

A partir de este verano decenas de personas de todo el Estado se han puesto en contacto con nosotros. Unos porque buscan familiares, otros porque quieren poner su grano de arena para ayudar a recuperar nuestra memoria histÛrica. Ahora nos estamos organizando. La AsociaciÛn se ha constituido en varias zonas: Asturias, Valladolid, Extremadura, etc...

Nuestro prÛximo objetivo es comenzar cuanto antes la grabaciÛn con c·maras de vÌdeo de testimonios de personas mayores de 80 aÒos. Su memoria no est· en los libros de historia y es necesario recogerla cuando a™n estamos a tiempo. Tenemos mucho trabajo por hacer y necesitamos ayuda. Nos interesa cualquier informaciÛn sobre personas desaparecidas o fosas comunes.

Si quieres colaborar puedes ponerte en contacto con nosotros (Pincha aquÌ para mandar un email).

TambiÈn tenemos una direcciÛn postal:

ARMH
Apartado de Correos 7, Ponferrada
24400-LeÛn,
España

Gracias por tu interÈs. Un abrazo,
AsociaciÛn para la RecuperaciÛn de la Memoria HistÛrica

27 de septiembre de 2002


Aprovechamos para dar las gracias a todas las personas que nos han ayudado a sacar este proyecto adelante: arqueÛlogos, forenses, familiares, voluntarios, gente que nos ha enviado informaciÛn, vecinos de pueblos en los que hemos abierto fosas que nos han mimado durante las excavaciones, y todos aquellos que trabajan para reparar las violaciones de derechos humanos que tuvieron lugar durante el franquismo.

¿Quieres asociarte? Solicítanos un formulario de Inscripción, enviándonos un correo electrónico AQUI:


memoria36@eresmas.com

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