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La Diputación de Málaga erigirá un monolito en memoria de las Víctimas de la Caravana de la Muerte

Nuevo Comité RMH de la Junta de Andalucía

Convenios Marco y Específico sobre R.M.H. de Espera (Cádiz)

Algeciras rinde homenaje a sus republicanos fusilados durante la GCE

Francisco Sánchez Montoya presenta su nuevo libro sobre la GCE en Ceuta y Norte de Africa

La fosa de El Bosque, 1936

La matanza del Marrufo,1936

Ubrique: Convenio entre Foro por la Memoria y Papeles de la Historia para investiga crímenes de la GCE

Trasladados a Ubrique los restos de 13 ubriqueños fusilados en El Bosque

El Presidente R. Zapatero en RadioCable.com:"Hubo mucha gente, muy digna que no tuvo ni siquiera un entierro..." (Entrevista)

Valdediós: Un crimen de guerra sin aclarar

Aparecen los restos de tres mujeres fusiladas por los falangistas en 1936 en Candeleda (11/2003)

81 cuerpos recuperados en Costaján. (Aranda de Duero)

Científicos de S.C. Aranzadi localizan en Elgeta los restos de 9 gudaris muertos en la GCE

Los 1.005 de los Pozos de Caudé (Teruel)

Un matadero humano: La fosa de Órgiva

Extremadura, espejo del Holocausto

Los campos de exterminio

La verdad de la muerte del capitán de fragata Tomás de Azcárate

El primo que Franco ordenó ejecutar

Queipo: "Id preparando sepulturas"

Web in Memoriam del submarino C-3

Seminario “Guerra Civil y Represión en Jimena de la Frontera”

"El crimen de la carretera Málaga-Almería" (Febrero 1937). Sala de Exposiciones de la DPM - Abril 2004

Foro por la Memoria de Cádiz recupera datos de la represión franquista en el Campo de Gibraltar

José Manuel Algarbani realiza su tesis doctoral sobre la GCE en el Campo de Gibraltar

Montse Armengou y R. Belis presentan "Las fosas del silencio"

Nuevo libro de Vicente Moga sobre Testimonios de la GCE en Melilla

Reedición de "Una mujer en la guerra de España" de Carlota O'Neill.

Radiocable.com: Un día con los voluntarios de las fosas comunes de la GCE

Emilio Silva y Santiago Macías publican "Las fosas de Franco"

Protocolos para exhumaciones

Crónicas del Concierto-Homenaje a los republicanos en Rivas-Vaciamadrid

Juanito Valderrama recuerda el exilio: La Canción del Emigrante

Imanol, el donostiarra que luchó con canciones

 

Aprobación en Pleno de la D.P. de Málaga para erigir un Monumento en memoria de las Víctimas de la Caravana de la Muerte (Éxodo carretera Málaga-Almería, 1937)

El martes 20 de Enero de 2004, después de 67 años, a raíz de una propuesta de Luis García Bravo, Secretario de FPM- Andalucía, se aprobó en el pleno de la Diputación de Málaga la moción que presentó el Foro por la Memoria pidiendo un monolito en recuerdo a las miles de víctimas bombardeadas por la aviación italo-alemana y desde el mar por los cruceros franquistas Baleares y Canarias, durante la evacuación por la Carretera de Málaga- Almería. De los grupos representados en el pleno de la Diputación, votaron a favor PSOE e IU y se abstuvieron PP, PA y Grupo Mixto.

Refugiados malagueños huyendo hacia Almería, en febrero de 1937, hostigados por los bombardeos aero-navales.

Diario Sur 24/05/2004. La evacuación en masa de los malagueños republicanos en 1937 por el camino de Almería no va a caer en el olvido. Tanto la Diputación como las asociaciones para la Recuperación de la Memoria Histórica y el Centro Andaluz de la Fotografía están impulsando proyectos con este objetivo.

El presidente de la Diputación, Salvador Pendón, informó de que el 7 de febrero del 2005 se inaugurará un monumento que sirva de recuerdo perpetuo a este episodio. Se ubicará presumiblemente en Torre del Mar, parada obligatoria de la escapada.
También se esforzarán en exaltar la figura del cirujano canadiense Norman Bethune, que participó en la evacuación de los malagueños. Salvó la vida de muchos vecinos que hoy pueden contarlo.

Dedican una calle en Málaga al Dr. Bethune

EFE. El cirujano canadiense Norman Bethune, autor de las fotos del éxodo de miles de malagueños a Almería durante la Guerra Civil, dará nombre a una calle del distrito Este de la capital, lugar por el que se produjo la huida. Bethune trabajó sin descanso durante el tiempo que estuvo en España, llegando a hacer hasta cuarenta operaciones diarias sin apenas medios.

"Al llegar al Faro de Torrox empezaron los bombardeos desde los barcos franquistas...
Hirieron a mi tía y a su madre, que le atravesaron el pecho, pero no murió; mi tía todavía tiene metralla. Todos gritaban y trataban de encontrarse, pero dieron una voz de que los heridos se fueran a un coche y, como mi tía y su madre estaban heridas, las metieron en el coche. Y yo me quedé sola, y me perdí..."

Ana Pérez Rey, superviviente: 9 años en 1937

Más sobre la Caravana de la Muerte (Pulsar)


Exito del Seminario “Guerra Civil y Represión en Jimena de la Frontera”. 24 de julio de 2004

El Ayuntamiento de Jimena de la Frontera (Cádiz), en colaboración con el Foro por la Memoria de la provincia de Cádiz y las asociaciones "Papeles de Historia" de Ubrique y "Memoria Histórica Jerezana", organizó para el sábado 24 de julio de 2004 un Seminario titulado "Guerra Civil y Represión en Jimena de la Frontera. Por la recuperación de la memoria histórica", según se acordó en una comisión presidida por el concejal de Cultura del Ayuntamiento jimenato, Pascual Collado, y reunida en la Biblioteca Municipal de Ubrique el martes 22 de junio de 2004, con asistencia de representantes de las mencionadas asociaciones.

El objetivo de estas jornadas fue abrir el camino para la
institucionalización de un seminario permanente coordinado por historiadores para realizar un trabajo de campo con entrevistas orales a descendientes de víctimas republicanas de la Guerra Civil en Jimena y su entorno, en especial en la zona del Marrufo.

Con estas entrevistas orales, que se iniciaron ese mismo verano, se pretendió elaborar un censo de víctimas y, de acuerdo con lo establecido en el decreto de la Junta de Andalucía de 2 de diciembre de 2003 (publicado en el B.O.J.A. el 9/12/2003), proceder a la localización de fosas comunes y su excavación con criterios científicos, así como al reconocimiento institucional de las víctimas y su entierro digno.


A la reunión preparatoria de este seminario de Jimena, celebrada en Ubrique, asistieron, además del concejal de Cultura de Jimena, Pascual Collado, el técnico de Cultura del Ayuntamiento jimenato, Diego Jiménez; el representante provincial del Foro por la Memoria, Luis García Bravo; y los historiadores José Manuel Algarbani, de Algeciras; Antonio Morales y Fernando Sígler, de "Papeles de Historia" de Ubrique; Manuel Ramírez, de "Memoria Histórica Jerezana", y José Ignacio Gómez, de "Jerez Recuerda".


 

Espera (Cádiz)

Firmados los convenios Marco y Específico
para recuperar la Memoria Histórica del pueblo e investigar los fusilamientos y la represión

El alcalde de Espera, Pedro Romero, y el representante provincial de Cádiz del Foro por la Memoria, Luis García, firmaron el jueves 17 de junio un convenio marco para promover, : La Recuperación de la Memoria Histórica, entendida por “Recuperación de la Memoria Histórica” la necesidad de constatación de los acontecimientos históricos acaecidos durante el periodo de la Guerra Civil y los años siguientes, encaminada fundamentalmente a establecer un marco adecuado para el reconocimiento publico y rehabilitación moral de las personas que fueron sus victimas, poniendo fin a un olvido injusto e interesado que se ha producido por medio de la distorsión de lo sucedido, por la negación de los hechos o sencillamente por haberlos ignorado intencionadamente


En la misma reunión se acuerda, para promover la investigación histórica sobre los fusilamientos de la Guerra Civil en esta localidad. Este acuerdo parte de la necesidad de recuperar la memoria histórica de las víctimas republicanas de la contienda, para lo cual se prevé la realización de una labor de recogida de testimonios de descendientes de los fusilados, así como una tarea de localización de fosas comunes donde éstos fueron enterrados sin formación de causa, para solicitar su excavación con criterios científicos, con objeto de proporcionarles un entierro digno y un reconocimiento institucional, de acuerdo con lo establecido en el decreto de 2 de diciembre de 2003 de la Junta de Andalucía, publicado en el BOJA el 9 de diciembre. Pedro Romero y Luis García Bravo firmaron también un convenio específico en el que se prevé la celebración de unas jornadas históricas y culturale sobre este mismo asunto los días 13, 14 y 15 de agosto.

Dichas sesiones, que se celebrarán en el Salón de Usos Múltiples, están organizadas por el Ayuntamiento de Espera, colaborando el Foro por la Memoria, Memoria Histórica y Justicia y la Diputación de Cádiz

Las jornadas serán inauguradas por el alcalde, Pedro Romero, el 13 de agosto a las 20 horas. Seguidamente, el historiador Fernando Sígler dará una conferencia sobre ‘República, Reforma Agraria y víctimas de la Guerra Civil en Espera’. A continuación el poeta Pedro Sevilla ofrecerá un recital de poesía.

El 14 de agosto a las 19,30 el historiador Fernando Romero pronunciará otra conferencia sobre los fusilamientos de la Guerra Civil en Espera. Seguidamente, se proyectará el documental “Memoria fértil”, que recoge testimonios de familiares de las víctimas republicanas espereñas. La jornada concluirá con un nuevo recital de poesía.

Finalmente, el 15 de agosto, a las 11,30 horas se iniciará una marcha hacia el cementerio, donde a mediodía está prevista la inauguración de un monumento en recuerdo de los fusilados de Espera, obra del imaginero Ismael Rodríguez Viciana Buzón, de Bornos. En esta obra, que representa a una mujer que muestra su dolor por la pérdida injusta de seres queridos, un pergamino en piedra recogerá los nombres de las víctimas de Espera.

Para concretar el desarrollo de estas jornadas, se reunieron en el Ayuntamiento tras la firma de ambos convenios, el concejal de Cultura, José María Sánchez, el representante provincial del Foro por la Memoria, Luis García; el representante del Foro en la Sierra de Cádiz, Manuel Ramírez, y el historiador Fernando Sígler.


"El crimen de la carretera Málaga-Almería" (Febrero 1937) según el Dr. Norman Bethune.

Sala de Exposiciones Alameda - Abril 2004 • Málaga

Esta exposición trató de reivindicar su recuerdo, y homenajear tanto al doctor canadiense Norman Bethune como a todos aquell@s malagueñ@s que sufrieron aquella descomunal masacre de febrero de 1937: La infamia del bombardeo aeronaval que hostigó a los refugiad@s malagueñ@s que intentaban evacuar hacia Almería por la carretera de la costa.

La muestra se dividió en tres partes, componiéndose de cincuenta y seis fotografías y otros tantos paneles explicativos: las quince primeras ofrecen una semblanza biográfica de la figura de Bethune; en otras quince se perfila la actividad que desarrolló durante su estancia en España como jefe del Servicio Canadiense de Transfusión de Sangre (Canadian Blood Transfusion Service); las últimas veintiséis se dedican enteramente a la huida de los malagueños hacia Almería: éstas últimas son fotografías tomadas por uno de los miembros del equipo de Bethune, y se exponen por primera vez en España.

¿Podrán algún día tener libre acceso los investigadores a todos los archivos navales, así como los libros de bitácora de los buques que participaron en aquella masacre?

El Dr. Norman Bethune, posa orgulloso junto a su ambulancia que él mismo ayudó a financiar, y su equipo del Servicio Móvil de Transfusiones de Sangre en España, marcando una auténtica innovación en la Historia de la Medicina, salvando miles de vidas con este revolucionario sistema.

Testimonios de supervivientes:

"La evacuación masiva de la población civil de Málaga comenzó el domingo día 7 (Febrero, 1937). Un contingente de 25.000 tropas alemanas, italianas y moras entraron en la ciudad el lunes día 8 por la mañana; tanques, submarinos, barcos de guerra, aviones, todos a la vez, para aplastar a las defensas de la ciudad mantenidas por un pequeño y heroico grupo de tropas españolas sin experiencia militar, tanques, ni aviones que los defendieran.

Los así llamados "nacionalistas" entraron en lo que prácticamente era una ciudad desierta, del mismo modo que habían hecho en cada pueblo y ciudad asediada en España.Así que imagínense a 150.000 hombres, mujeres y niños disponiéndose a marcharse en búsqueda de seguridad hacia una ciudad situada o más de 100 millas a pie. Hay una única carretera que pueden tomar. No hay ninguna otra manera de escapar.

El Dr. Norman Bethune en Madrid, 1937, como Mayor (Equiv. a comandante) Médico de las Brigadas Internacionales

Esta carretera, limítrofe por un lado, con las altas montañas de Sierra Nevada, y por el otro, con el mar está construida sobre la ladera de unos acantilados y sube y baja a más de 500 pies por encima del nivel del mar. La ciudad que deben alcanzar es Almería, y está a más de doscientos kilómetros más allá. Un joven fuerte y sano puede caminar a pie unos 40 o 50 kilómetros diarios.

El viaje a que estas mujeres, ancianos y niños debían enfrentarse les llevará a 5 días y 5 noches de camino, al menos. No encontrarán alimentos en los pueblos, ni trenes, ni autobuses para transportarlos. Ellos debían caminar y a medida que iban andando se tambaleaban y tropezaban con los pies llenos de rajas y de heridas de ir por el pedernal y el ardiente asfalto de la carretera, los fascistas los bombardeaban desde el aire y les disparaban desde los barcos de guerra...." Dr. Norman Bethune (Gravenhurst, Canadá,1890-China,1939). Texto original

"Un médico, el jefe de Servicio Canadiense de Transfusión de Sangre, había venido con ellos. Un anciano, reducido a tendones y nervios, de esa vejez correosa que sólo parece existir en los campesinos, llamaba, llevando en el brazo izquierdo replegado un niño de pocos meses. Muchas y muy grandes angustias podían verse a lo largo del camino, pero quizá el hombre es más vulnerable a la infancia que a cualquier otra debilidad: el médico hizo detener el automóvil..." André Malraux: L’Espoir

Málaga, 1937, bajo los bombardeos "nacionales"

"Lo mismo que pasó en la carreta de Málaga-Almería lo he visto luego, y lo sigo viendo, muchas veces en el cine y en la televisión. Creo que lo que hicieron en Málaga fue como un ensayo de lo que posteriormente sucedió en otras guerras. Pero la primera vez que se atacó y bombardeó así a la población civil fue a nosotros, en aquella carretera: ocuparon Málaga y prepararon una trampa criminal a la salida." Rosendo Fuentes Ayllón, 12 años en 1937

"Yo era apolítica, pero la mirada congelada de aquel niño, sepultado bajo los restos de un carro volcado en un bombardeo naval y aéreo de los fascistas cerca de Motril, durante nuestra huída desde Málaga a Almería junto con otros 150.000 civiles, significó mi compromiso definitivo con las armas..." Elizaveta Parshina, superviviente. (Oriol, 1913-Moscú 2002)

"Aquellos militares de carrera y tantas medallas se lucieron en Málaga. Lo que no fueron capaces de hacer en Africa, Puerto Rico, Cuba o Filipinas, lo hicieron con nosotros. Por fin "le ganaban" a alguien, se alzaron contra su gobierno y ametrallaron a su propio pueblo, en su propia tierra... qué infamia.

Después supimos que fueron el ultramoderno crucero Canarias, que se estrenó con nosotros y ése que hundieron en el Cabo de Palos, su gemelo el Baleares, y otros más de la marina franquista e italiana, y los aviones de caza italianos y alemanes. Para ellos era como un juego, el tiro al plato contra gente que no podía defenderse. Disparaban contra las rocas, y comprendimo que lo hacían así para que estallasen y nos cayesen las piedras encima o que cortasen la carretera. No teníamos escapatoria, atrapados entre aquellas paredes de roca y los acantilados. Moríamos de hambre, sed agotamiento, ametrallados. Si hay un infierno, aquello era lo más parecido que uno pueda imaginar. Fue un milagro que consiguiésemos llegar a Almería, pero nunca he visto tanta muerte, tanta sangre, tanto desprecio por la vida humana. Qué forma tan estúpida de desperdiciar munición contra un objetivo no militar, pero bueno, Hitler les había dado crédito ilimitado a los fascistas españoles.

Fue horrible, nunca lo olvidaré. Eran militares profesionales, de la Marina o la Aviación contra civiles, ancianos, niños, mujeres, sabían a dónde disparaban. Los poscos soldados que iban con nosotros iban en retirada, desarmados. Nos bombardeaban a mansalva. Veíamos sus caras, ellos sabían que eramos civiles indefensos, nos veían perfectamente. Estraban tan cerca, que cuando le acertaban a un burro o a un autobús, podíamos ver sus cara, les podíamos ver cómo saltaban en sus cubiertas, celebrándolo.

Huíamos aterrados por esos discursos nocturnos por radio de un general fascista, debía ser un psicótico, ese asesino de Queipo de Llano, que decía que sus moros y legionarios violarían a nuestras madres y hermanas cuando llegasen a Málaga. Aquello fue una terrible matanza, un crimen de guerra que ha quedado impune, y fíjese que mucha democracia habrá ahora, pero me iré a la tumba sin ver justicia y reconocimiento de culpa sobre este asunto..." José Antonio Baena Torres. (12 años en 1937).

"Salimos de Jimena, aterrorizados, con mis padres y cinco hermanos, camino de Málaga, pero al llegar nos quitaron el camión unos carabineros y nos enteramos de que los moros y legionarios ya estaban llegando a Málaga. Salimos hacia Almería, ibamos toda la familia junta, pero en aquel caos, hostigados por la artillería y los aviones que nos ametrallaban en vuelo rasante, me perdí entre la muchedumbre. Recuerdo que algunos de esos aviones tenían una cruz roja pintada en el fuselaje. Se acercaban, se acercaban y después nos disparaban. Dias y dias, andando, rodeados de muertos y restos humanos por todos lados, estaba muy agotada, sin comida, hasta que desfallecí y me caí al suelo, hecha una pelota...de repente, escuché ruido de caballos y pensé: "Ya están aquí, me matarán" resignada, me tapé los ojos con las manos, resignada a morir... Entonces escuché una voz muy amable "Pero chiquilla, qué haces ahí sola, ¿No ves que vienen pegando tiros? Venga, súbete y salgamos de aquí pitando que nos matan" Era un soldado de caballeria republicano rezagado y me sacó de allí. Más tarde, en 1939, en Alicante, antes de coger el barco Stanbrook para Argelia, me encontré de bruces al carabinero que nos quitó el camión y le canté las cuarenta" Ángeles Vázquez León, 14 años en 1936

"Nos tiraban bombas incendiarias desde los aviones, y aquellos barcos enormes de Franco no cesaban de dispararnos con sus cañones. Veíamos a los marineros perfectamente, como se movían por cubierta, los cañones como se movían y nos apuntaban antes de disparar, es algo que si no lo has vivido no lo puedes comprender, ...Si los barcos se hubiesen acercado un poco más hubiesen chocado con las rocas, para ellos era como un macabro juego de feria, nos mataban como si fuésemos chinches.

Habían volado el puente que pasaba sobre el río Guadalfeo, después de Salobreña, poco antes de llegar a Motril, y una noche tuvimos que utilizar el paso por el lecho del río. Justo después de cruzarlo, sentimos como un terremoto y un ruido ensordecedor, cada vez más grande, terrible, sentimos mucho miedo, empezamos a escuchar gritos en la noche, aterradores, de niños, mujeres... habían abierto las compuertas de la presa y bajaba una riada enorme, que se llevó por delante a cientos de personas, que quedaron allí ahogadas o enterradas entre el barro y los cascotes. En el camino a Almería miles y miles de personas inocentes murieron miserablemente, sus huesos cubren todo el trayecto, bajo el asfalto de la nueva autovía..." Acracia León Cuenca, 13 años en 1936

Supervivientes de la huída de Málaga a Almería 1936: Fernando Navarro, Acracia León y Ángeles Vázquez, durante un seminario de Memoria Histórica, en Jimena de la Frontera. (Foto: Txema Prada)

"Yo tenía entonces 14 años, y de repente me ví envuelto en aquella riada de gente, bombardeada por los barcos franquistas, cada uno cargando con lo que podía y que iba abandonando por el camino. Una mujer de mi pueblo (Jimena de la Frontera, Cádiz), Milagros Díaz, me pidió que le cuidase a su hijo de dos meses un momento, pero se perdió entre aquella marea humana. me encontré, a mis 14 años cuidando de un bebé. No tenía experiencia en cuidar bebeés, y la madre no aparecía por ningún lado. Tuve que robar un mulo y le puse un capazo, y en el capazo acomodé a ese bebé tan pequeño que , claro, tenía hambre y que alimenté con leche de cabra. Así tres dias y tres noches, bajo las bombas, la metralla y las bombas incendiarias, el hambre la sed y el cansancio, y cuidando del pequeño, hasta que llegamos a Almería los dos de milagro y encontré a sus padres. Ese niño se llama Alberto León Diaz, el hijo de Sebastián y Milagros, y hoy en día vive allí en el Paseo, en Jimena de la Frontera." Fernando Navarro Ferrer, 14 años en 1936.

Los cañones del crucero Canarias, y su gemelo el Baleares, uno de los buques más modernos de su época, junto con los del crucero Almirante Cervera, hostigaron sin descanso a los refugiados malagueños que intentaban llegar a Almería por la carretera de la costa

"La aviación nos bombardeó por la Cuesta de los Caracolillos. Había unos acantilados muy pronunciados y la gente o se iba para el monte o para la orilla. Mi familia se dispersó; yo estaba al lado de un malecón. Oíamos silbar las bombas muy cerca. Cuando dejaron de bombardear vi muertos por todas partes.

Tratamos de reunirnos la familia, pero allí se perdió una hermana mía, la más pequeñita, que tenía ocho años; el resto nos fuimos reuniendo al rato de ir adelante, sin mi hermana. Pasada una hora iba con otra familia cogida de un carrito pequeño, y la vi yo... (en este momento el relator rompe a llorar)." Cristóbal Criado Moreno, superviviente: 16 años en 1937

"Al llegar al Faro de Torrox empezaron los bombardeos desde los barcos franquistas... Hirieron a mi tía y a su madre, que le atravesaron el pecho, pero no murió; mi tía todavía tiene metralla. Todos gritaban y trataban de encontrarse, pero dieron una voz de que los heridos se fueran a un coche y, como mi tía y su madre estaban heridas, las metieron en el coche. Y yo me quedé sola y me perdí..." Ana Pérez Rey, superviviente: 9 años en 1937

"También nos ametrallaron desde los aviones, que volaban a pocos metros del suelo. Mis padres nos cubrían como podían con sus cuerpos... Rosendo Fuentes, superviviente: 12 años en 1937

En la recta de Adra, no se veía la carretera: era tanta la gente que caminaba hacia Almería, que todo el camino era una mancha de gente." José Ginés, superviviente: 20 años en 1937

"Nunca he olvidado a aquella mujer que, herida por un obús, en medio de un charco de sangre, amamantaba y abrazaba a su hijo de dos meses... Los ochenta niños del Orfanato de Torremolinos esperábamos en la acera, cada uno con su ropa y alguna cosa más en un hatillo, a que llegaran unos autobuses del Socorro Rojo que iban a llevarnos. El gentío que pasaba era enorme. Llegaron los autobuses y toda la gente quería subir. En ese momento alguien dio la alarma y apareció un avión que, siguiendo la línea de la carretera, ametrallaba y bombardeaba a baja altura.

Muchos salimos corriendo a refugiarnos en el campo; otros prefirieron quedarse en el autobús para asegurarse la plaza hasta Almería. Cuando se marchó después de hacer varias pasadas en las que arrojó bombas incendiarias, volvimos y encontramos nuestro equipaje y los autobuses ardiendo: los que se quedaron estaban muertos.

En Torre del Mar presenciamos un combate aéreo sobre el mar, después nos enteramos que era una piloto rusa, que se enfrentó ella sola a varios cazas italianos. Aguantó bastante, peleo como una valiente, hasta que la derribaron y cayó al agua. Creo que esa fue la única defensa que tuvimos en aquel terrible éxodo.

Todo el mundo trataba de reencontrarse, pero del grupo de niños quedamos diez; de los demás y de los profesores no volvimos a saber nada en todo el camino. Y los diez, juntos y solos, nos fuimos hasta Almería." Miguel Escalona, superviviente: 10 años en 1937


Radiografía de una huida

El cirujano Norman Bethune no imaginó que sería testigo de la marcha de miles de malagueños por la carretera de Almería en 1937, durante la Guerra Civil.

'Desolación'. Decenas de vehículos cargados de gente se dirigen hacia Almería en 1937.

Marina Polonio / Fotos: Norman Bethune,1937/ Málaga. En 1936 el cirujano canadiense Norman Bethune renunció a su puesto de trabajo en Montreal para ejercer como médico voluntario de las Brigadas Internacionales en la Guerra Civil española. En España organizó el servicio móvil de transfusión de sangre del ejército republicano en el frente de Madrid.

Un año más tarde, el siete de febrero de 1937, más de cien mil malagueños temerosos de las represalias del ejército nacionalista del general Queipo de Llano huyen desesperadamente a Almería. Él estaba allí. Fue testigo de la tragedia humana que acontecería durante el forzoso trayecto y que se reflejó en la exposición de la Sala Alameda titulada 'El crimen de la carretera Málaga- Almería (febrero de 1937)'.

Sus ojos vieron niños cansados, madres desoladas y abuelos impotentes ante esta interminable y descomunal huida. Muchos de ellos fueron recogidos por la ambulancia de Bethune -una camioneta Ford en la que instaló un frigorífico, un esterilizador y diverso material médico- y llevados hasta al hospital de Almería donde recibían atención médica, alimentos y ropas.

Ejerció de médico y a la vez de notario fotográfico de lo que acontecía. «... Imaginaos ciento cincuenta mil hombres, mujeres y niños que huyen en busca de refugio hacia una ciudad situada a cerca de doscientos kilómetros... Hombres y mujeres parecían ir solos, caminando sin remedio al paso que marcaban los demás...», escribió Norman Bethune en 1937.


«¿Qué crimen habían cometido estos hombres y mujeres para ser asesinados de un modo tan sangriento?. Su único crimen fue el de votar por un gobierno del pueblo», esgrimió el médico en su libro 'El crimen de la carretera Málaga-Almería cuando comprobó que sus esfuerzos se tornaban en cadáveres en el destino de la escapada.

Sus instantáneas sobre esta huida muestran familias enteras huyendo a lomos de burros, niños solitarios abandonados a su suerte y madres amamantando a sus pequeños en cualquier rincón... Forman parte de cincuenta y seis fotografías que recorren la historia de los protagonistas de aquel suceso, además de la biografía del médico y su actividad en el resto de España.

Bethune, un desconocido en España pero venerado en Canadá y China por su dedicación a la Sanidad Pública, no dudó aquellas jornadas en repetir sus viajes a Almería y volver a la carretera para recoger a los malagueños, que tenían la caña de azúcar como único alimento. Pero, a pesar de los esfuerzos del personal médico, el 12 de febrero del 37 todo se les volvió en contra. Los fotogramas se hacen eco del asedio de los aeroplanos fascistas a las familias que creyeron haber llegado a un lugar seguro: Almería.

«Pasamos mucha hambre. Al salir de Málaga se llevaba algo, pero a los dos días de marcha ya no quedaba nada», recuerda Cristóbal Criado, que tenía 16 años en aquellos momentos. Es uno de los testimonios que acompaña a las fotos de este cirujano.

Otros como José Ginés, con años entonces rememoraba: «Cuando volví al camino me encontré con el espectáculo más horrible: niños, mujeres, borricos por el suelo...». Fueron experiencias como éstas las que llevaron a Bethune ayudar a cientos de personas en todo mundo aunque le costara su propia vida.

Esta exposición, que llegó de la mano del Centro Andaluz de la Fotografía, dependiente de la Consejería de Cultura de la Junta, trató de reivindicar su figura y homenajear a los malagueños que sufrieron aquel desastre», afirmó el comisario de la muestra Jesús Majada. Un punto de referencia y de solidaridad para aquellos que no dejan de creer en el ser humano.

 

La muerte del Dr Norman Bethune

A comienzos de 1938, después de estallar en China la Guerra de Resistencia contra la ocupación japonesa, el Dr. Norman Bethune acudió a China, encabezando un equipo de trabajadores médicos canadienses y norteamericanos. Llegó a Yenán entre marzo y abril de ese año, y al poco tiempo partió para la Región Fronteriza de Shansí.

Trabajó en Chajar-Jopei durante casi dos años, dando ejemplo de espíritu de sacrificio, entusiasmo en el trabajo y sentido de la responsabilidad, según afirmó el propio Mao Tse Tung. Trabajando sin descanso con muy pocos medios, Bethune se cortó con el bisturí, contrayendo una fatal infección mientras practicaba una operación de urgencia que quiso terminar a toda costa, y esta infección se transformó en septicemia, Falleció el 12 de noviembre de 1939, en el distrito de Tangsien, provincia de Jopei.


 

Algeciras: La ciudad rinde homenaje a los republicanos fusilados en la zona durante la Guerra Civil

Unas 150 personas, entre familiares de las víctimas y políticos de izquierda, asistieron al acto de homenaje Un monumento en el cementerio representa la libertad. J. Martínez-Murga/Algeciras • Diario SUR

Emotivo acto el celebrado ayer en el cementerio viejo de Algeciras, en el que se dio homenaje a los 136 republicanos fusilados en Algeciras durante el primer año de la Guerra Civil española, en 1936. Un acto celebrado en el cementerio viejo de Algeciras, lugar donde fueron fusilados la mayoría de los republicanos, y al que asistieron unas 150 personas entre familiares de víctimas y muchos políticos de izquierda. Así, conocidos representantes del partido socialista a nivel comarcal y de Izquierda Unida, entre los que se encontraban el Coordinador comarcal y provincial de la formación, Javier Mohedano e Ignacio García.

Un violín y el puño en alto
Con el puño en alto, y con las notas de la Internacional interpretada con un sólo de violín, los asistentes recordaron la memoria de los fusilados. Un acto emotivo y sobrecogedor que llevó a más de uno de los asistentes a expresar sus sentimientos.

El alcalde de Algeciras, Juan Antonio Palacios y Jerónimo Cózar, representante de la comisión de familiares de los fusilados, descubrieron el monumento, realizado por el escultor Ignacio Márquez y erigido en el cementerio viejo de Algeciras en honor de los republicanos.

Será el primero, que se hace en una ciudad española. Ambos reflejaron lo que significa este acto, ya que «en alguna parte del cementerio reposan los restos de personas muertas a las que hoy rendimos homenajes, porque a los que hoy recordamos tendrán el respeto y la admiración de todos, ya que murieron por la paz, por la libertad y por conservar sus ideales». «Expresar en la piedra la dureza, la firmeza con la que ellos defendieron su forma de pensar».

El monolito descubierto realizado en piedra caliza recogida en Jimena expresa la libertad y refleja un marco de una ventana en una prisión con barrotes forzados. El acto que una hora acabó con una ofrenda floral y la interpretación del himno de la República.


José Manuel Algarbani, uno de los investigadores más activos en la RMH del campo de Gibraltar

El Foro recupera los datos de la represión franquista
Hubo más de 200 fusilados en los primeros días del golpe

Jesús Cabaleiro/Algeciras • El Faro

El Foro por la Memoria recuperó datos y claves de los años de la represión franquista en Algeciras y resto del Campo de Gibraltar. Las jornadas histórico-culturales de homenaje a los fusilados republicanos pusieron sobre la mesa datos de una etapa negra de la historia.

Jesús Castro abordó en la primera de las tres conferencias, La represión antimasónica en Algeciras. Guerra y postguerra, la dureza de la represión en la ciudad durante los primeros días de la guerra civil donde se produjeron un total de 200 fusilados, sobre todo masones, intelectuales, concejales republicanos, farmacéuticos, maestros y miembros de la CNT.

En este sentido, citó a personas conocidas como el maestro Cayo Salvadores o el práctico del puerto, Mariano Carreras. En este sentido, también desveló que hubo un intento en la noche del 17 de julio de 1936 de resistencia por parte de la CNT.

Posteriormente intervino el licenciado en Documentación y en Historia, José Manuel Algarbani, que precisamente está realizando su tesis doctoral sobre la guerra civil en el Campo de Gibraltar y el papel de Gibraltar y la represión de postguerra, “temas que apenas se han tocado”.

En su exposición sobre la represión franquista, contextualizó la guerra civil en la comarca y el entramado represivo. Entre los datos que se manejó se encuentra que Algeciras fue la Subinspección de campos disciplinarios de trabajadores la II Región militar que era Andalucía. De los batallones de trabajo señaló con datos de los archivos militares que hubo unos 10.000 presos republicanos en el Campo de Gibraltar y la “represión fue bastante salvaje”.

 

Punta Paloma: 41 fusilados en un solo día

Por poner un ejemplo, en el batallón disciplinario de Punta Paloma, un día mataron a 41 personas, al parecer bien por “un conato de rebelión o para dar una señal ejemplificadora” al resto de los presos. También en San Roque, hubo un batallón de castigo en Sierra Carbonera donde recibían a los “indisciplinados de otros batallones”. En este caso es uno de los sitios donde existe menos documentación.

En cuanto a la guerra citó que la represión citó que pudo haber 500 fusilados en el Campo de Gibraltar -de ellos 200 en Algeciras- una “cifra impresionante teniendo en cuenta los 25.000 habitantes que tenía Algeciras en 1936”. Lamentó que la historiografía franquista plantee que no “había pasado nada y se plantea con datos que sí pasaron muchas cosas”. Respecto a la guerra citó que a primeros de agosto de 1936 hubo bombardeos de la aviación y de la flota republicana con el acorazado Jaime I. Desveló que también hubo un intento serio por parte de los republicanos desde Málaga de intentar reconquistar Algeciras, en las primeras semanas de la guerra por su situación geoestratégica “con una gran ofensiva” pero “disputas tácticas” al final impidieron esta actuación.

Posteriormente se produjo un coloquio en el que hubo dos intervenciones muy emotivas como fueron las del histórico miembro del PCE, Juan Martínez Andújar, y también la de Adela Ruiz, que era un hermano de un maquis apodado El Contreras y que fue detenida y condenada.

La última conferencia estuvo a cargo de Francisco Sánchez Montoya que abordó el 17 de julio de 1936, las claves inéditas en el norte de África. Para concluir las jornadas se vio la proyección del documental sobre las fosas comunes cerrando un debate con los asistentes.
Las jornadas que se desarrollaron en el salón de actos de la ONCE contaron en su inauguración con la presencia del director general de Instituciones y Cooperación de la consejería de Justicia de la Junta de Andalucía, Samuel Coca y del alcalde, Juan Antonio Palacios que fueron presentados por el responsable del Foro, Luis García.
A las conferencias se acercaron medio centenar de personas entre ellas los concejales de Izquierda Unida, Julio Martínez y Manuel Triano.

Primera ciudad con monumento

Algeciras será, a partir de hoy, la primera ciudad de España en la que haya sido erigido un monumento en memoria y señal de homenaje a los fusilados republicanos, ya que hasta el momento, las actuaciones que se habían llevado a cabo en otros puntos de la geografía española consistían en la colocación de placas conmemorativas. El alcalde, Juan Antonio Palacios, en compañía de familiares de las víctimas, será el encargado de descubrir la obra artística, hoy a las doce de la mañana en el cementerio antiguo. Este homenaje supone la conclusión de los actos que el Foro por la Memoria realizó con las jornadas histórico-culturales. Se da la circunstancia que Algeciras fue también la primera ciudad de España que contó con el nombre de una calle para los guerrilleros antifranquistas y así se denominó ‘Voluntarios por la libertad’ a una calle en la barriada de San Bernabé, también como conclusión de unas jornadas sobre la guerrilla en la comarca. El alcalde, Juan Antonio Palacios, ya acudió a la inauguración de las jornadas donde señaló que Algeciras “debía este pequeño pero sentido homenaje” citando que había que dar un homenaje “a nuestros vecinos muertos” señalando que espera sean recordados por la sensatez de vivir como se piensa.

 

Nueva web sobre el submarino C-3

"...El 12 de diciembre de 1936 a las 14:20 horas, el submarino “C-3”, perteneciente a la Flota Republicana, se hundió en las proximidades del puerto de Málaga arrastrando consigo a 37 de los 40 miembros de su dotación, incluyendo a su comandante..."
Hemos ampliado el contenido de La Memoria de los Nuestros con un interesante trabajo de investigacion publicado en la Revista General de Marina, edición oficial del Ministerio de Defensa, de los Capitanes de Fragata de la Armada Española José A. Portolés Sanjuán y Luís Mollá Ayuso, sobre el hundimiento del submarino de la flota republicana española, C3 por el U-34, un submarino alemán duranta la casi fallida operación secreta "Ursula" dirigida por el entonces C. Corbeta Karl Doenitz.

Ambos bandos combatientes ofrecieron versiones oscuras y sesgadas sobre el hundimiento del C-3 por la inevitable propaganda de guerra.

Una vez liberados los archivos de guerra de la Marina alemana, se ha conocido con certeza que la causa del hundimiento fue el torpedeamiento de la unidad por el submarino alemán “U-34”, mandado por el teniente de navío Harald Grosse, en cumplimiento de la Operación “Ursula”, ordenada por la máxima autoridad naval alemana.

Noviembre de 1998: Homenaje de la Armada a la tripulación del C-3

Un evento que tuvo muy poca difusión en su día fue que el 18 de noviembre de 1998, durante el desarrollo de unas maniobras navales cerca de las costas malagueñas, “ALFEX-02”, todos los buques participantes abandonaron por unas horas los ejercicios dirigiéndose a rendir homenaje a los marinos desaparecidos en el hundimiento del ”C-3”.

A la orden del almirante las unidades cerraron formación sobre el portaaviones “Príncipe de Asturias” y con las dotaciones formadas en cubierta se dirigieron a la situación donde hace 62 años desapareció el submarino español, allí tras una breve exposición de la efemérides por la red de órdenes generales, se rezó la oración tradicional en la Armada seguida de un responso.

Finalizó el acto con el lanzamiento de una corona de flores a las aguas malagueñas que acogen al "C-3".Si el 12 de diciembre de 1936 significó para aquellos hombres el día de la tragedia, bien puede decirse que el 18 de noviembre de 1998 significó, para todos, el de la concordia.

Entrar en Web C3 in Memoriam


 

Francisco Sánchez Montoya presentó su nuevo libro
"Ceuta y Norte de Africa: República, Guerra y Represión 1931-1944" en el Palacio Autónomo de Ceuta (10/05/2004)

Un libro que todo aficionado a los temas históricos, y especialmente de la GCE, debe tener en su biblioteca. Como dice en el Prólogo del libro el profesor Ramón Galindo Morales, Catedrático de la Facultad de Educación y Humanidades de Ceuta, este libro de Sánchez Montoya es un buen ejemplo de lo que el maestro de historiadores francés, Pierre Vilar, llamó "Historia Total"; en el trabajo de F. Sánchez Montoya encontramos información sobre la realidad política, social, económica y cultural, además de aspectos de la vida cotidiana de la Ceuta de los años treinta.

También podemos considerar el trabajo, que desde la perspectiva de una historia costumbrista y narrativa, tal y como la denominó Lawrence Stone; en este sentido, a través de una gran galería de personajes, protagonistas del período y de la narración de distintos acontecimientos, podemos reconstruir cómo era la vida ceutí en aquellos años.

Hay que reconocer el riguroso, profundo y fundamentado trabajo que ha desarrollado; los que hemos tenido la fortuna de relacionarnos con él desde hace años, sabemos de su gran dedicación al tema, de su visita a numerosos archivos locales y nacionales, de sus abundantes relaciones con personas vinculadas a los acontecimientos que ha investigado, de su trabajo sistemático, apasionado y silencioso, roto, afortunadamente, en algunas ocasiones, en las que nos ha obsequiado con conferencias, ponencias y comunicaciones en distintos foros especializados, tanto en Ceuta como en otros lugares de España, además de haber publicado interesantes artículos en los que ha ido adelantando la información que ahora nos presenta en una obra completa y compacta.

Entre sorprendentes descripciones nos encontraremos en esta libro con hechos escasamente conocidos, como el que se relata en "El día que no mataron a Franco" cuando cuatro cabos y varios soldados planearon asesinar a Franco en Ceuta el 18 de julio de 1936 para detener el alzamiento. Horas antes de la acción fueron delatados y de ellos finalmente 7 ejecutados. Los siete fusilados no fueron las únicas víctimas de la represión en Ceuta. Entre 1936 y 1944 hubo 248 represaliados en la ciudad. En esta ciudad no hubo ni un solo asesinato o desorden durante el mandato republicano. La Ciudad propone levantar mausoleos a estas víctimas y a las del bombardeo del mercado. Los caídos en la Guerra de África tendrán otro monumento en el cementerio

En este libro encontraremos documentos históricos interesantísimos como el Consejo de Guerra que condenó a muerte al Alcalde de Ceuta, el emblemático Dr. Antonio lópez Sánchez-Prado, persona muy apreciada en la ciudad por todas las escalas sociales, que fue víctima de una auténtica farsa judicial llevada a cabo por los militares golpistas, un fiel reflejo de los miles de juicios que se realizaron durante la represión franquista.
También nos ofrece un exhaustivo Índice cronológico de fusilados en Ceuta y en la circunscripción  occidental del Protectorado Español en Marruecos.

La investigación histórica tiene una importante deuda para con el pasado reciente de Ceuta, Melilla y el antiguo Protectorado Español en Marruecos, especialmente con los períodos de la II República, la Guerra Civil y, sobre todo, la represión derivada de ésta. Por primera vez sale a la luz los datos de la represión en esta zona, con nombres y apellidos.

Esta obra viene, en gran media a saldar esa deuda y trata, con especial relevancias unos acontecimientos que pudieron cambiar el curso de la historia como el frustrado atentado al general Franco en un acuartelamiento de Ceuta, a los pocos días del golpe militar, o los primeros momentos de la sublevación en Melilla y la citación crítica por la que atravesó Ceuta durante el bombardeo del día de Santiago de 1936.

Francisco Sánchez Montoya (Ceuta, 1955), es miembro numerario del Instituto de  Estudios Ceutíes, Premio nacional Edc 2001, Manuel Azaña de investigación histórica. Miembro de la Sociedad de Historia de la Fotografía Española (Sevilla). Sus investigaciones se centran en la Historia Contemporánea, especializándose en la II República, Guerra Civil y Masonería.

Es autor de libros y estudios sobre la Historia de Ceuta y el Protectorado Español en Marruecos en las IV Jornadas de Historia del IEC,  “Ceuta en los Siglos XIX y XX” (2001). El Congreso Los campos de concentración y el mundo penitenciario durante la guerra civil y el franquismo  en la Universidad Autónoma de Barcelona (2002), Edc. Crítica 2003. X Symposium  Internacional, La Masonería en España, del siglo XVIII al XXl en la Universidad Carlos III (Madrid,2003).  Jornadas de Recuperación de la Memoria Histórica (Algeciras,2004).

Otras obras suyas son, Real Álbum de Ceuta (1992), Cuadernos del Rebellín n†8 (1993), Más de un siglo de Historia (1995,1996,1997) y  Cuadernos del Archivo Municipal (1998), entre otros.

Libro "Ceuta y el Norte de África. República, Guerra y Represión 1931-1944". Editorial Natívola. España
553 páginas, más de 200 fotos y reproducciones de documentos
ISBN: 84-932986-3-8

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Recuperados en Monte Castejón (Aranda de Duero) restos de 81 personas fusiladas por los franquistas

EFE-ARANDA DE DUERO (BURGOS).- Un total de 81 cuerpos, todos de varones, han sido recuperados de las seis fosas comunes de la Guerra Civil ubicadas en el monte Costaján, en el término municipal de Aranda de Duero (Burgos).

El director del equipo científico de la Universidad de Burgos que ha llevado a cabo la exhumación de los restos, José Miguel Carretero, ha explicado en conferencia de prensa las conclusiones del estudio entre las que destacan que el estado de conservación de los restos es 'excepcional'.

La mayoría de las personas cuyos cuerpos sin vida se han hallado tenían entre 20 y 35 años, salvo un joven de 16 años y varios individuos que se pueden clasificar como ancianos.

Se han detectado 18 fases de acumulación de cuerpos en las distintas fosas y sólo el 26% de los individuos estaban atados a la hora de la ejecución.

También han localizado 111 impactos de bala en los esqueletos y el 90% de los cuerpos presentaba disparos en la cabeza, entre uno y tres impactos de bala de bajo calibre.

Aunque se han encontrado diversos objetos personales, como calzado, prendas de vestir, monedas, medallas y anillos, no hay ninguno que permita la identificación directa de los ejecutados.
Carretero indicó que existen varios problemas para identificar los cuerpos, ya que es 'muy elevado' el número de esqueletos encontrados y hasta ahora sólo 54 familiares han reclamado desaparecidos en Aranda de Duero.

Por otra parte, existen más fosas comunes en el término municipal de Aranda de Duero que están situadas en La Lobera, la zona del Montermoso, y posiblemente alguna más en el monte Costaján.
De esta forma, Carretero señaló que 'la devolución a los familiares de los restos identificados de sus parientes en casi imposible en la actualidad'.

Acontecimientos históricos
El director del estudio detalló que para llevar a cabo la identificación de los cuerpos es necesario realizar un análisis de ADN, con un coste muy elevado, por lo que 'la Administración general debería asumir el coste'. 'Estamos ante hechos o acontecimientos históricos', aseguró.

Carretero reclamó que las fosas deberían formar parte del Patrimonio Histórico Español y del Patrimonio Cultura de Castilla y León y deberían protegerse para recuperar la memoria histórica, por lo que solicitó la celebración de 'un acto conciliatorio en Aranda de Duero' y la instalación de un monumento conmemorativo de los fallecidos.

El acto de presentación del estudio, que se desarrolló en el Salón de Plenos del Ayuntamiento, estuvo cargado de emoción, ya que se encontraban presentes medio centenar de familiares de los fusilados, quienes solicitaron al alcalde que medie ante la Administración Central para que puedan ser identificados los cuerpos recuperados en el monte Costaján.

El proyecto ha sido financiado por el Ayuntamiento de Aranda de Duero, con 37.052 euros, y por la empresa Construcciones TCR, con 26.020 euros, ya que es propietaria de los terrenos donde han aparecido las fosas, donde tiene previsto desarrollar un proyecto de urbanización residencial de lujo en los terrenos con viviendas unifamiliares.

Universidad de Burgos y RMH

La participación de la UBU como centro de investigación otorga un impulso relevante al estudio, ya que a la importancia de la correcta exhumación de los individuos, de la que se encargará el área de Paleontología junto con el estudio osteológico y la adquisición de información anatómica para la posible identificación de los desaparecidos, se unirá la contextualización de los restos a través de un enfoque multidisciplinar que implica a las especialidades de Antropología Física, Antropología Social e Historia.

Además, esta vinculación podría servir para que se puedan plantear otros estudios complementarios forenses o análisis genéticos de ADN en cuya financiación podría participar la UBU o algún otro centro de investigación vinculado a a universidad.
Una lista en la que ya figuran 122 nombres.Los principales promotores de la iniciativa, Restituto Velasco y José María Rojas, siguen investigando paralelamente respecto a los desaparecidos arandinos durante la guerra civil. Ya han conseguido reunir los nombres de 122 de los fusilados y, según sus estimaciones, aún les falta por localizar «al 5% restante».

Sin embargo no se conoce con exactitud donde fue sepultado cada uno, dado que en la capital ribereña han localizado seis fosas y además tienen constancia de que algunos fueron llevados a Milagros y al Miliario. Por ello, aunque en el proyecto van a participar antropólogos para intentar identificar los restos que se encuentren, los dos ex concejales arandinos han solicitado a los familiares de los desaparecidos que aporten todo tipo de datos físicos sobre las víctimas y si fuera posible que además faciliten fotografías.

Asimismo han hecho un llamamiento a dos de los falangistas arandinos que participaron en los asesinatoss y que siguen vivos para que faciliten la información que tengan, lo que facilitaría el trabajo.

 

La Fosa de El Bosque (Cádiz):

Su memoria abre las tumbas

Una familiar recoge los restos de su abuelo

HA TARDADO 68 AÑOS en contar un secreto que guardaba entre sus peores pesadillas, pero al fin lo ha hecho. Y gracias a recordar perfectamente dónde enterraba a los que llegaban de diferentes pueblos, las labores de excavación son más rápidas. José, el enterrador de la sierra de Cádiz, aún siente miedo.

El guía: A José Vázquez ni la edad (91 años) ni el miedo vivido calladamente durante décadas le han borrado la memoria. Ahora, gracias a su testimonio, muchas familias de fusilados sin juicio durante la Guerra Civil están pudiendo localizar las fosas comunes donde sus parientes llevan 68 años desaparecidos.
   
Las masacres estaban planificadas para disolver a las víctimas en el olvido para siempre. «Cuando calculaban que iban a matar, mandaban cavar la fosa». Pero quién le hubiera dicho a José Vázquez Jiménez, mientras enterraba a los fusilados republicanos de la Sierra de Cádiz en los días de calor ensangrentado de 1936, que viviría lo suficiente para reencontrarse 68 años después en el cementerio de El Bosque con los hijos, hermanos y nietos de aquellos muertos, a tiempo de revelarles dónde están las tumbas anónimas donde los sepultó.El deseo de conocer la verdad se alió con la fortuna para llegar al inolvidable encuentro del pasado lunes.

Ana María Venegas Bazán y sus cuatro hermanos crecieron con el recuerdo amargo del asesinato de su abuelo, José Bazán Viruez, concejal de Izquierda Republicana en el Ayuntamiento de Ubrique. Pero no fue hasta el verano pasado, después de leer el libro Las fosas de Franco, de Emilio Silva y Santiago Macías, que le había regalado por su santo su hermana Pepa Alicia, cuando Ana se decidió a buscar lo que quedaba de su abuelo. Entonces sí escribirían el final de su historia.
Por la tradición oral de la familia sabía vagamente que estaba enterrado en el cementerio del vecino pueblo de El Bosque. ¿Pero dónde exactamente?

El alcalde de El Bosque, Antonio Ramírez Ortega, les dijo que llegaban justo a tiempo cuando fueron a verlo en otoño: iba a construir urgentemente otra columna de nichos en el solar libre porque apenas quedaba sitio para seis o siete muertos más. Era el momento de rescatar los huesos que aparecieran al remover la tierra. Entonces, un día a finales de noviembre, el constructor encargado de la ampliación del cementerio, Emilio Vázquez, se encontró con su tío en el camposanto y surgió una conversación providencial.

-Tito, vamos a arreglar esto.
-Pues ahí fue donde yo excavé las fosas para enterrar a los fusilados de la guerra.

El constructor avisó inmediatamente a las hermanas. Tenía un testimonio único. Era la pieza que necesitaban los cinco hermanos Venegas y su prima Isabel María Bazán Jaén para completar el puzzle. No se encontraron con un viejo desmemoriado y balbuciente.Aquel testigo directo de 91 años recordaba la tragedia vivida a los 24 como si hubiera ocurrido ayer. «Lo que sentimos ese día, cuando Pepe nos dijo dónde había enterrado a los muertos, no lo podemos expresar con palabras», explican las mujeres a la puerta del cementerio.
Encontramos a Pepe Vázquez en casa de su hijo en El Bosque. Y se pone a contar historias de las suciedades más profundas de España. Parece que estuviera hablando de Ruanda.

1936: El horror

Entre agosto y septiembre de 1936 enterró a decenas de fusilados.«Pero a la fuerza», recalca por si hiciera falta, «porque voluntarios no íbamos ninguno». Construía parapetos en la línea del frente obligado por los falangistas sublevados. Hasta que un día les encargaron en el cuartel una misión peor. «"El que tenga una pala o un azadón en su casa, que se vaya para el cementerio". Fuimos cinco o seis y nos cogió la noche excavando. Era para enterrar a los nueve primeros que habían matado en Ubrique. Los arrecogimos en carretas y los trajimos al pueblo. Conforme se iban descargando, los llevábamos en escaleras arriba hasta el cementerio, como con unas parihuelas. Las escaleras se desbarataron de cargar tanto».

Muertos en mula

Vázquez recuerda aún las náuseas bajo el sol de agosto y cómo echaban zotal a las dos mulas para que no les espantara el hedor.La primera fosa la abrieron pegada por dentro al muro meridional del cementerio, aprovechando que ya había una zanja de desagüe.Luego, conforme se sucedían las sacas, continuaban cavando a lo largo del muro (la fosa del primer día quedó sepultada años después bajo una columna de nichos, y los huesos fueron a parar a una huesera). Daba paladas hasta que el suelo le llegaba a la barbilla.

Dispersar los muertos

Así, tiro a tiro, las fosas se fueron colmando con al menos una treintena de hombres, adolescentes y alguna mujer, inocentes de Ubrique, Benamahoma, Grazalema y Prado del Rey. El plan, explica, consistía en dispersar a las víctimas: a los fusilados de un pueblo se les enterraba en otro, donde los familiares no pudieran seguir el rastro. Por eso Pepe enterraba a desconocidos. «No sé ni cómo se llamaban».

Los dos únicos rostros que reconoció fueron los del cartero de Benamahoma y su hijo, de 15 años, fusilados junto a otros tres vecinos.

Sin braguillas

«A esos no hubo que trasladarlos. Los apoquinaron allí mismo sobre la pared del cementerio». Se le grabó también la imagen del cadáver tiroteado de aquella mujer de Benamahoma. Llevaba una toca negra. La arrojaron a la fosa sobre los hombres muertos, y uno de los enterradores hizo entonces algo que no olvida.
-Le levantó la falda, y no tenía braguillas.
-¿La violaron?
-No sé.

Los Leones de Rota

Las primeras fuerzas militares sublevadas que llegaron a El Bosque fueron, dice Pepe, los Leones de Rota, un grupo formado por presos liberados. Unos delataban y otros mataban. «Ellos no sabían si uno era comunista o falangista. "A los que hay que matar me lo tenéis que decir vosotros". Los que estaban aquí eran los que les decían, aquél, aquél y aquél».

«El cacique era el que mayormente tenía la culpa», acusa. Los Román, los Blanco. Y los guardias civiles asesinos, como el cabo Gutiérrez. Un grupo de vecinos de El Bosque, harto de su maltrato, unieron sus firmas para echarlo del puesto. Pero cuando le llegó su hora con el alzamiento de julio, aniquiló a los firmantes.«De todo el que firmó, se vengó», dice. «Los mataban por nada.Por una venganza personal, porque les debían dinero. Y, matándolos ya no tenían que pagarles».

En esos días de horror hay detalles patéticos que matizan la historia de buenos y malos. «Algunos eran republicanos y se cambiaron porque les dieron un fusil, y mataban a quien sea con tal de salvar el pellejo. Eso ha pasado aquí y en muchos lados: falangistas a la fuerza. Luego seguían como si no hubieran hecho nada».

En el ejército de Franco

Tras la genocida represión que asoló la comarca, con 200 fusilados en Ubrique (que pagó cara su resistencia) o cerca de 70 en Benamahoma (casi el 10% de su población), Pepe, el superviviente, no tuvo más remedio que engrosar las filas del ejército de Franco, en el regimiento de Infantería N. 33 de Cádiz, una fuerza de choque con la que recorrió los frentes de batalla de Andalucía y Extremadura hasta el final de la guerra. Una vez le cayó un obús que levantó un cráter a su lado y lo lanzó por los aires. Salvó la vida porque no explotó, pero le dejó de secuela la sordera en su oído derecho que obliga a hablarle en voz alta. Más tarde, una bala le entró por la bocamanga del uniforme y le hizo cuatro agujeros en la ropa antes de reventarle la culata del Mauser. «Sí que he tenido suerte, sí».

En la dictadura se ganó la vida como peón, trabajando en la construcción de pantanos, o jornalero de terratenientes. Tuvo cuatro hijos que le dieron 12 nietos y cuatro bisnietos. Sobrevivió al tifus y al paludismo. Enviudó. Pero su mayor victoria, quizás, ha sido la de superar el miedo interiorizado tras años de ley del silencio, para poder ayudar a las familias de las víctimas a buscar a sus desaparecidos. Cuando en noviembre contó lo que sabía a Ana María Venegas, se despidió con una pregunta reveladora, como un tic del pasado:

-¿Me pasará algo por haber hablado con usted?

Pepe tiene una hermana, Rafaela, que le dice asustada que no se meta en líos, que no se señale. «¿Pero a mí qué me va a pasar ya?», responde el nonagenario testigo de cargo, liberándose de los temores h