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Aprobación en Pleno de la D.P. de Málaga para erigir un Monumento en memoria de las Víctimas de la Caravana de la Muerte (Éxodo carretera Málaga-Almería, 1937) El martes 20 de Enero de 2004, después de 67 años, a raíz de una propuesta de Luis García Bravo, Secretario de FPM- Andalucía, se aprobó en el pleno de la Diputación de Málaga la moción que presentó el Foro por la Memoria pidiendo un monolito en recuerdo a las miles de víctimas bombardeadas por la aviación italo-alemana y desde el mar por los cruceros franquistas Baleares y Canarias, durante la evacuación por la Carretera de Málaga- Almería. De los grupos representados en el pleno de la Diputación, votaron a favor PSOE e IU y se abstuvieron PP, PA y Grupo Mixto.
Refugiados malagueños huyendo hacia Almería, en febrero de 1937, hostigados por los bombardeos aero-navales. Diario Sur 24/05/2004. La evacuación en masa de los malagueños republicanos en 1937 por el camino de Almería no va a caer en el olvido. Tanto la Diputación como las asociaciones para la Recuperación de la Memoria Histórica y el Centro Andaluz de la Fotografía están impulsando proyectos con este objetivo. El
presidente de la Diputación, Salvador Pendón, informó
de que el 7 de febrero del 2005 se inaugurará un monumento
que sirva de recuerdo perpetuo a este episodio. Se ubicará
presumiblemente en Torre del Mar, parada obligatoria de la escapada.
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Dedican
una calle en Málaga al Dr. Bethune
EFE. El cirujano canadiense Norman Bethune, autor de las fotos del éxodo de miles de malagueños a Almería durante la Guerra Civil, dará nombre a una calle del distrito Este de la capital, lugar por el que se produjo la huida. Bethune trabajó sin descanso durante el tiempo que estuvo en España, llegando a hacer hasta cuarenta operaciones diarias sin apenas medios.
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Exito del Seminario Guerra Civil y Represión en Jimena de la Frontera. 24 de julio de 2004 El Ayuntamiento de Jimena de la Frontera (Cádiz), en colaboración con el Foro por la Memoria de la provincia de Cádiz y las asociaciones "Papeles de Historia" de Ubrique y "Memoria Histórica Jerezana", organizó para el sábado 24 de julio de 2004 un Seminario titulado "Guerra Civil y Represión en Jimena de la Frontera. Por la recuperación de la memoria histórica", según se acordó en una comisión presidida por el concejal de Cultura del Ayuntamiento jimenato, Pascual Collado, y reunida en la Biblioteca Municipal de Ubrique el martes 22 de junio de 2004, con asistencia de representantes de las mencionadas asociaciones.
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El
objetivo de estas jornadas fue abrir el camino para la Con estas entrevistas orales, que se iniciaron ese mismo verano, se pretendió elaborar un censo de víctimas y, de acuerdo con lo establecido en el decreto de la Junta de Andalucía de 2 de diciembre de 2003 (publicado en el B.O.J.A. el 9/12/2003), proceder a la localización de fosas comunes y su excavación con criterios científicos, así como al reconocimiento institucional de las víctimas y su entierro digno.
A la reunión preparatoria de este seminario de Jimena, celebrada en Ubrique, asistieron, además del concejal de Cultura de Jimena, Pascual Collado, el técnico de Cultura del Ayuntamiento jimenato, Diego Jiménez; el representante provincial del Foro por la Memoria, Luis García Bravo; y los historiadores José Manuel Algarbani, de Algeciras; Antonio Morales y Fernando Sígler, de "Papeles de Historia" de Ubrique; Manuel Ramírez, de "Memoria Histórica Jerezana", y José Ignacio Gómez, de "Jerez Recuerda".
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El alcalde de Espera, Pedro Romero, y el representante provincial de Cádiz del Foro por la Memoria, Luis García, firmaron el jueves 17 de junio un convenio marco para promover, : La Recuperación de la Memoria Histórica, entendida por Recuperación de la Memoria Histórica la necesidad de constatación de los acontecimientos históricos acaecidos durante el periodo de la Guerra Civil y los años siguientes, encaminada fundamentalmente a establecer un marco adecuado para el reconocimiento publico y rehabilitación moral de las personas que fueron sus victimas, poniendo fin a un olvido injusto e interesado que se ha producido por medio de la distorsión de lo sucedido, por la negación de los hechos o sencillamente por haberlos ignorado intencionadamente En la misma reunión se acuerda, para promover la investigación histórica sobre los fusilamientos de la Guerra Civil en esta localidad. Este acuerdo parte de la necesidad de recuperar la memoria histórica de las víctimas republicanas de la contienda, para lo cual se prevé la realización de una labor de recogida de testimonios de descendientes de los fusilados, así como una tarea de localización de fosas comunes donde éstos fueron enterrados sin formación de causa, para solicitar su excavación con criterios científicos, con objeto de proporcionarles un entierro digno y un reconocimiento institucional, de acuerdo con lo establecido en el decreto de 2 de diciembre de 2003 de la Junta de Andalucía, publicado en el BOJA el 9 de diciembre. Pedro Romero y Luis García Bravo firmaron también un convenio específico en el que se prevé la celebración de unas jornadas históricas y culturale sobre este mismo asunto los días 13, 14 y 15 de agosto.
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Dichas
sesiones, que se celebrarán en el Salón de Usos Múltiples,
están organizadas por el Ayuntamiento de Espera, colaborando
el Foro por la Memoria, Memoria Histórica y Justicia y la Diputación
de Cádiz El
14 de agosto a las 19,30 el historiador Fernando Romero pronunciará
otra conferencia sobre los fusilamientos de la Guerra Civil en Espera.
Seguidamente, se proyectará el documental Memoria fértil,
que recoge testimonios de familiares de las víctimas republicanas
espereñas. La jornada concluirá con un nuevo recital de
poesía. Finalmente,
el 15 de agosto, a las 11,30 horas se iniciará una marcha hacia
el cementerio, donde a mediodía está prevista la inauguración
de un monumento en recuerdo de los fusilados de Espera, obra del imaginero
Ismael Rodríguez Viciana Buzón, de Bornos. En esta obra,
que representa a una mujer que muestra su dolor por la pérdida
injusta de seres queridos, un pergamino en piedra recogerá los
nombres de las víctimas de Espera. Para concretar el desarrollo de estas jornadas, se reunieron en el Ayuntamiento tras la firma de ambos convenios, el concejal de Cultura, José María Sánchez, el representante provincial del Foro por la Memoria, Luis García; el representante del Foro en la Sierra de Cádiz, Manuel Ramírez, y el historiador Fernando Sígler.
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"El crimen de la carretera Málaga-Almería" (Febrero 1937) según el Dr. Norman Bethune. Sala de Exposiciones Alameda - Abril 2004 Málaga Esta
exposición trató de reivindicar su recuerdo, y homenajear
tanto al doctor canadiense Norman Bethune como a todos aquell@s malagueñ@s
que sufrieron aquella descomunal masacre de febrero de 1937: La infamia
del bombardeo aeronaval que hostigó a los refugiad@s malagueñ@s
que intentaban evacuar hacia Almería por la carretera de la
costa. La muestra se dividió en tres partes, componiéndose de cincuenta y seis fotografías y otros tantos paneles explicativos: las quince primeras ofrecen una semblanza biográfica de la figura de Bethune; en otras quince se perfila la actividad que desarrolló durante su estancia en España como jefe del Servicio Canadiense de Transfusión de Sangre (Canadian Blood Transfusion Service); las últimas veintiséis se dedican enteramente a la huida de los malagueños hacia Almería: éstas últimas son fotografías tomadas por uno de los miembros del equipo de Bethune, y se exponen por primera vez en España. ¿Podrán algún día tener libre acceso los investigadores a todos los archivos navales, así como los libros de bitácora de los buques que participaron en aquella masacre?
Testimonios de supervivientes: "La evacuación masiva de la población civil de Málaga comenzó el domingo día 7 (Febrero, 1937). Un contingente de 25.000 tropas alemanas, italianas y moras entraron en la ciudad el lunes día 8 por la mañana; tanques, submarinos, barcos de guerra, aviones, todos a la vez, para aplastar a las defensas de la ciudad mantenidas por un pequeño y heroico grupo de tropas españolas sin experiencia militar, tanques, ni aviones que los defendieran. Los así llamados "nacionalistas" entraron en lo que prácticamente era una ciudad desierta, del mismo modo que habían hecho en cada pueblo y ciudad asediada en España.Así que imagínense a 150.000 hombres, mujeres y niños disponiéndose a marcharse en búsqueda de seguridad hacia una ciudad situada o más de 100 millas a pie. Hay una única carretera que pueden tomar. No hay ninguna otra manera de escapar.
Esta carretera, limítrofe por un lado, con las altas montañas de Sierra Nevada, y por el otro, con el mar está construida sobre la ladera de unos acantilados y sube y baja a más de 500 pies por encima del nivel del mar. La ciudad que deben alcanzar es Almería, y está a más de doscientos kilómetros más allá. Un joven fuerte y sano puede caminar a pie unos 40 o 50 kilómetros diarios. El
viaje a que estas mujeres, ancianos y niños debían enfrentarse
les llevará a 5 días y 5 noches de camino, al menos.
No encontrarán alimentos en los pueblos, ni trenes, ni autobuses
para transportarlos. Ellos debían caminar y a medida que iban
andando se tambaleaban y tropezaban con los pies llenos de rajas y
de heridas de ir por el pedernal y el ardiente asfalto de la carretera,
los fascistas los bombardeaban desde el aire y les disparaban desde
los barcos de guerra...." Dr. Norman
Bethune (Gravenhurst, Canadá,1890-China,1939). Texto
original
Málaga, 1937, bajo los bombardeos "nacionales" "Lo mismo que pasó en la carreta de Málaga-Almería lo he visto luego, y lo sigo viendo, muchas veces en el cine y en la televisión. Creo que lo que hicieron en Málaga fue como un ensayo de lo que posteriormente sucedió en otras guerras. Pero la primera vez que se atacó y bombardeó así a la población civil fue a nosotros, en aquella carretera: ocuparon Málaga y prepararon una trampa criminal a la salida." Rosendo Fuentes Ayllón, 12 años en 1937 "Yo era apolítica, pero la mirada congelada de aquel niño, sepultado bajo los restos de un carro volcado en un bombardeo naval y aéreo de los fascistas cerca de Motril, durante nuestra huída desde Málaga a Almería junto con otros 150.000 civiles, significó mi compromiso definitivo con las armas..." Elizaveta Parshina, superviviente. (Oriol, 1913-Moscú 2002)
"Aquellos militares de carrera y tantas medallas se lucieron en Málaga. Lo que no fueron capaces de hacer en Africa, Puerto Rico, Cuba o Filipinas, lo hicieron con nosotros. Por fin "le ganaban" a alguien, se alzaron contra su gobierno y ametrallaron a su propio pueblo, en su propia tierra... qué infamia. Después supimos que fueron el ultramoderno crucero Canarias, que se estrenó con nosotros y ése que hundieron en el Cabo de Palos, su gemelo el Baleares, y otros más de la marina franquista e italiana, y los aviones de caza italianos y alemanes. Para ellos era como un juego, el tiro al plato contra gente que no podía defenderse. Disparaban contra las rocas, y comprendimo que lo hacían así para que estallasen y nos cayesen las piedras encima o que cortasen la carretera. No teníamos escapatoria, atrapados entre aquellas paredes de roca y los acantilados. Moríamos de hambre, sed agotamiento, ametrallados. Si hay un infierno, aquello era lo más parecido que uno pueda imaginar. Fue un milagro que consiguiésemos llegar a Almería, pero nunca he visto tanta muerte, tanta sangre, tanto desprecio por la vida humana. Qué forma tan estúpida de desperdiciar munición contra un objetivo no militar, pero bueno, Hitler les había dado crédito ilimitado a los fascistas españoles. Fue horrible, nunca lo olvidaré. Eran militares profesionales, de la Marina o la Aviación contra civiles, ancianos, niños, mujeres, sabían a dónde disparaban. Los poscos soldados que iban con nosotros iban en retirada, desarmados. Nos bombardeaban a mansalva. Veíamos sus caras, ellos sabían que eramos civiles indefensos, nos veían perfectamente. Estraban tan cerca, que cuando le acertaban a un burro o a un autobús, podíamos ver sus cara, les podíamos ver cómo saltaban en sus cubiertas, celebrándolo. Huíamos aterrados por esos discursos nocturnos por radio de un general fascista, debía ser un psicótico, ese asesino de Queipo de Llano, que decía que sus moros y legionarios violarían a nuestras madres y hermanas cuando llegasen a Málaga. Aquello fue una terrible matanza, un crimen de guerra que ha quedado impune, y fíjese que mucha democracia habrá ahora, pero me iré a la tumba sin ver justicia y reconocimiento de culpa sobre este asunto..." José Antonio Baena Torres. (12 años en 1937). "Salimos de Jimena, aterrorizados, con mis padres y cinco hermanos, camino de Málaga, pero al llegar nos quitaron el camión unos carabineros y nos enteramos de que los moros y legionarios ya estaban llegando a Málaga. Salimos hacia Almería, ibamos toda la familia junta, pero en aquel caos, hostigados por la artillería y los aviones que nos ametrallaban en vuelo rasante, me perdí entre la muchedumbre. Recuerdo que algunos de esos aviones tenían una cruz roja pintada en el fuselaje. Se acercaban, se acercaban y después nos disparaban. Dias y dias, andando, rodeados de muertos y restos humanos por todos lados, estaba muy agotada, sin comida, hasta que desfallecí y me caí al suelo, hecha una pelota...de repente, escuché ruido de caballos y pensé: "Ya están aquí, me matarán" resignada, me tapé los ojos con las manos, resignada a morir... Entonces escuché una voz muy amable "Pero chiquilla, qué haces ahí sola, ¿No ves que vienen pegando tiros? Venga, súbete y salgamos de aquí pitando que nos matan" Era un soldado de caballeria republicano rezagado y me sacó de allí. Más tarde, en 1939, en Alicante, antes de coger el barco Stanbrook para Argelia, me encontré de bruces al carabinero que nos quitó el camión y le canté las cuarenta" Ángeles Vázquez León, 14 años en 1936 "Nos tiraban bombas incendiarias desde los aviones, y aquellos barcos enormes de Franco no cesaban de dispararnos con sus cañones. Veíamos a los marineros perfectamente, como se movían por cubierta, los cañones como se movían y nos apuntaban antes de disparar, es algo que si no lo has vivido no lo puedes comprender, ...Si los barcos se hubiesen acercado un poco más hubiesen chocado con las rocas, para ellos era como un macabro juego de feria, nos mataban como si fuésemos chinches. Habían volado el puente que pasaba sobre el río Guadalfeo, después de Salobreña, poco antes de llegar a Motril, y una noche tuvimos que utilizar el paso por el lecho del río. Justo después de cruzarlo, sentimos como un terremoto y un ruido ensordecedor, cada vez más grande, terrible, sentimos mucho miedo, empezamos a escuchar gritos en la noche, aterradores, de niños, mujeres... habían abierto las compuertas de la presa y bajaba una riada enorme, que se llevó por delante a cientos de personas, que quedaron allí ahogadas o enterradas entre el barro y los cascotes. En el camino a Almería miles y miles de personas inocentes murieron miserablemente, sus huesos cubren todo el trayecto, bajo el asfalto de la nueva autovía..." Acracia León Cuenca, 13 años en 1936
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Supervivientes de la huída de Málaga a Almería 1936: Fernando Navarro, Acracia León y Ángeles Vázquez, durante un seminario de Memoria Histórica, en Jimena de la Frontera. (Foto: Txema Prada) "Yo tenía entonces 14 años, y de repente me ví envuelto en aquella riada de gente, bombardeada por los barcos franquistas, cada uno cargando con lo que podía y que iba abandonando por el camino. Una mujer de mi pueblo (Jimena de la Frontera, Cádiz), Milagros Díaz, me pidió que le cuidase a su hijo de dos meses un momento, pero se perdió entre aquella marea humana. me encontré, a mis 14 años cuidando de un bebé. No tenía experiencia en cuidar bebeés, y la madre no aparecía por ningún lado. Tuve que robar un mulo y le puse un capazo, y en el capazo acomodé a ese bebé tan pequeño que , claro, tenía hambre y que alimenté con leche de cabra. Así tres dias y tres noches, bajo las bombas, la metralla y las bombas incendiarias, el hambre la sed y el cansancio, y cuidando del pequeño, hasta que llegamos a Almería los dos de milagro y encontré a sus padres. Ese niño se llama Alberto León Diaz, el hijo de Sebastián y Milagros, y hoy en día vive allí en el Paseo, en Jimena de la Frontera." Fernando Navarro Ferrer, 14 años en 1936.
"La aviación nos bombardeó por la Cuesta de los Caracolillos. Había unos acantilados muy pronunciados y la gente o se iba para el monte o para la orilla. Mi familia se dispersó; yo estaba al lado de un malecón. Oíamos silbar las bombas muy cerca. Cuando dejaron de bombardear vi muertos por todas partes. Tratamos de reunirnos la familia, pero allí se perdió una hermana mía, la más pequeñita, que tenía ocho años; el resto nos fuimos reuniendo al rato de ir adelante, sin mi hermana. Pasada una hora iba con otra familia cogida de un carrito pequeño, y la vi yo... (en este momento el relator rompe a llorar)." Cristóbal Criado Moreno, superviviente: 16 años en 1937 "Al
llegar al Faro de Torrox empezaron los bombardeos desde los barcos franquistas...
Hirieron a mi tía y a su madre, que le atravesaron el pecho,
pero no murió; mi tía todavía tiene metralla. Todos
gritaban y trataban de encontrarse, pero dieron una voz de que los heridos
se fueran a un coche y, como mi tía y su madre estaban heridas,
las metieron en el coche. Y yo me quedé sola y me perdí..."
Ana Pérez Rey, superviviente:
9 años en 1937 "También
nos ametrallaron desde los aviones, que volaban a pocos metros del suelo.
Mis padres nos cubrían como podían con sus cuerpos...
Rosendo Fuentes, superviviente:
12 años en 1937 En
la recta de Adra, no se veía la carretera: era tanta la gente
que caminaba hacia Almería, que todo el camino era una mancha
de gente." José
Ginés, superviviente: 20 años en 1937 "Nunca he olvidado a aquella mujer que, herida por un obús, en medio de un charco de sangre, amamantaba y abrazaba a su hijo de dos meses... Los ochenta niños del Orfanato de Torremolinos esperábamos en la acera, cada uno con su ropa y alguna cosa más en un hatillo, a que llegaran unos autobuses del Socorro Rojo que iban a llevarnos. El gentío que pasaba era enorme. Llegaron los autobuses y toda la gente quería subir. En ese momento alguien dio la alarma y apareció un avión que, siguiendo la línea de la carretera, ametrallaba y bombardeaba a baja altura. Muchos salimos corriendo a refugiarnos en el campo; otros prefirieron quedarse en el autobús para asegurarse la plaza hasta Almería. Cuando se marchó después de hacer varias pasadas en las que arrojó bombas incendiarias, volvimos y encontramos nuestro equipaje y los autobuses ardiendo: los que se quedaron estaban muertos. En Torre del Mar presenciamos un combate aéreo sobre el mar, después nos enteramos que era una piloto rusa, que se enfrentó ella sola a varios cazas italianos. Aguantó bastante, peleo como una valiente, hasta que la derribaron y cayó al agua. Creo que esa fue la única defensa que tuvimos en aquel terrible éxodo. Todo el mundo trataba de reencontrarse, pero del grupo de niños quedamos diez; de los demás y de los profesores no volvimos a saber nada en todo el camino. Y los diez, juntos y solos, nos fuimos hasta Almería." Miguel Escalona, superviviente: 10 años en 1937
Marina Polonio / Fotos: Norman Bethune,1937/ Málaga. En 1936 el cirujano canadiense Norman Bethune renunció a su puesto de trabajo en Montreal para ejercer como médico voluntario de las Brigadas Internacionales en la Guerra Civil española. En España organizó el servicio móvil de transfusión de sangre del ejército republicano en el frente de Madrid. Un
año más tarde, el siete de febrero de 1937, más
de cien mil malagueños temerosos de las represalias del ejército
nacionalista del general Queipo de Llano huyen desesperadamente a Almería.
Él estaba allí. Fue testigo de la tragedia humana que
acontecería durante el forzoso trayecto y que se reflejó
en la exposición de la Sala Alameda titulada 'El crimen de la
carretera Málaga- Almería (febrero de 1937)'. Sus ojos vieron niños cansados, madres desoladas y abuelos impotentes ante esta interminable y descomunal huida. Muchos de ellos fueron recogidos por la ambulancia de Bethune -una camioneta Ford en la que instaló un frigorífico, un esterilizador y diverso material médico- y llevados hasta al hospital de Almería donde recibían atención médica, alimentos y ropas. Ejerció de médico y a la vez de notario fotográfico de lo que acontecía. «... Imaginaos ciento cincuenta mil hombres, mujeres y niños que huyen en busca de refugio hacia una ciudad situada a cerca de doscientos kilómetros... Hombres y mujeres parecían ir solos, caminando sin remedio al paso que marcaban los demás...», escribió Norman Bethune en 1937.
«¿Qué crimen habían cometido estos hombres y mujeres para ser asesinados de un modo tan sangriento?. Su único crimen fue el de votar por un gobierno del pueblo», esgrimió el médico en su libro 'El crimen de la carretera Málaga-Almería cuando comprobó que sus esfuerzos se tornaban en cadáveres en el destino de la escapada. Sus instantáneas sobre esta huida muestran familias enteras huyendo a lomos de burros, niños solitarios abandonados a su suerte y madres amamantando a sus pequeños en cualquier rincón... Forman parte de cincuenta y seis fotografías que recorren la historia de los protagonistas de aquel suceso, además de la biografía del médico y su actividad en el resto de España. Bethune,
un desconocido en España pero venerado en Canadá y China
por su dedicación a la Sanidad Pública, no dudó
aquellas jornadas en repetir sus viajes a Almería y volver a
la carretera para recoger a los malagueños, que tenían
la caña de azúcar como único alimento. Pero,
a pesar de los esfuerzos del personal médico, el 12 de febrero
del 37 todo se les volvió en contra. Los fotogramas se hacen
eco del asedio de los aeroplanos fascistas a las familias que creyeron
haber llegado a un lugar seguro: Almería. «Pasamos mucha hambre. Al salir de Málaga se llevaba algo, pero a los dos días de marcha ya no quedaba nada», recuerda Cristóbal Criado, que tenía 16 años en aquellos momentos. Es uno de los testimonios que acompaña a las fotos de este cirujano. Otros
como José Ginés, con años entonces rememoraba:
«Cuando volví al camino me encontré
con el espectáculo más horrible: niños, mujeres,
borricos por el suelo...». Fueron experiencias como éstas
las que llevaron a Bethune ayudar a cientos de personas en todo mundo
aunque le costara su propia vida. Esta exposición, que llegó de la mano del Centro Andaluz de la Fotografía, dependiente de la Consejería de Cultura de la Junta, trató de reivindicar su figura y homenajear a los malagueños que sufrieron aquel desastre», afirmó el comisario de la muestra Jesús Majada. Un punto de referencia y de solidaridad para aquellos que no dejan de creer en el ser humano.
La muerte del Dr Norman Bethune A comienzos de 1938, después de estallar en China la Guerra de Resistencia contra la ocupación japonesa, el Dr. Norman Bethune acudió a China, encabezando un equipo de trabajadores médicos canadienses y norteamericanos. Llegó a Yenán entre marzo y abril de ese año, y al poco tiempo partió para la Región Fronteriza de Shansí. Trabajó en Chajar-Jopei durante casi dos años, dando ejemplo de espíritu de sacrificio, entusiasmo en el trabajo y sentido de la responsabilidad, según afirmó el propio Mao Tse Tung. Trabajando sin descanso con muy pocos medios, Bethune se cortó con el bisturí, contrayendo una fatal infección mientras practicaba una operación de urgencia que quiso terminar a toda costa, y esta infección se transformó en septicemia, Falleció el 12 de noviembre de 1939, en el distrito de Tangsien, provincia de Jopei.
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Algeciras: La ciudad rinde homenaje a los republicanos fusilados en la zona durante la Guerra Civil Unas 150 personas, entre familiares de las víctimas y políticos de izquierda, asistieron al acto de homenaje Un monumento en el cementerio representa la libertad. J. Martínez-Murga/Algeciras Diario SUR
Emotivo acto el celebrado ayer en el cementerio viejo de Algeciras, en el que se dio homenaje a los 136 republicanos fusilados en Algeciras durante el primer año de la Guerra Civil española, en 1936. Un acto celebrado en el cementerio viejo de Algeciras, lugar donde fueron fusilados la mayoría de los republicanos, y al que asistieron unas 150 personas entre familiares de víctimas y muchos políticos de izquierda. Así, conocidos representantes del partido socialista a nivel comarcal y de Izquierda Unida, entre los que se encontraban el Coordinador comarcal y provincial de la formación, Javier Mohedano e Ignacio García.
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Un
violín y
el puño en alto El alcalde de Algeciras, Juan Antonio Palacios y Jerónimo Cózar, representante de la comisión de familiares de los fusilados, descubrieron el monumento, realizado por el escultor Ignacio Márquez y erigido en el cementerio viejo de Algeciras en honor de los republicanos. Será el primero, que se hace en una ciudad española. Ambos reflejaron lo que significa este acto, ya que «en alguna parte del cementerio reposan los restos de personas muertas a las que hoy rendimos homenajes, porque a los que hoy recordamos tendrán el respeto y la admiración de todos, ya que murieron por la paz, por la libertad y por conservar sus ideales». «Expresar en la piedra la dureza, la firmeza con la que ellos defendieron su forma de pensar». El monolito descubierto realizado en piedra caliza recogida en Jimena expresa la libertad y refleja un marco de una ventana en una prisión con barrotes forzados. El acto que una hora acabó con una ofrenda floral y la interpretación del himno de la República.
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El
Foro recupera los datos de la represión franquista El
Foro por la Memoria recuperó datos y claves de los años
de la represión franquista en Algeciras y resto del Campo de
Gibraltar. Las jornadas histórico-culturales de homenaje a
los fusilados republicanos pusieron sobre la mesa datos de una etapa
negra de la historia. Jesús Castro abordó en la primera de las tres conferencias, La represión antimasónica en Algeciras. Guerra y postguerra, la dureza de la represión en la ciudad durante los primeros días de la guerra civil donde se produjeron un total de 200 fusilados, sobre todo masones, intelectuales, concejales republicanos, farmacéuticos, maestros y miembros de la CNT.
En este
sentido, citó a personas conocidas como el maestro Cayo Salvadores
o el práctico del puerto, Mariano Carreras. En este sentido,
también desveló que hubo un intento en la noche del
17 de julio de 1936 de resistencia por parte de la CNT. Posteriormente
intervino el licenciado en Documentación y en Historia, José
Manuel Algarbani, que precisamente está realizando su tesis
doctoral sobre la guerra civil en el Campo de Gibraltar y el papel
de Gibraltar y la represión de postguerra, temas que
apenas se han tocado. En su
exposición sobre la represión franquista, contextualizó
la guerra civil en la comarca y el entramado represivo. Entre los
datos que se manejó se encuentra que Algeciras fue la Subinspección
de campos disciplinarios de trabajadores la II Región militar
que era Andalucía. De los batallones de trabajo señaló
con datos de los archivos militares que hubo unos 10.000 presos republicanos
en el Campo de Gibraltar y la represión fue bastante
salvaje.
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Punta Paloma: 41 fusilados en un solo día
Por poner un ejemplo, en el batallón disciplinario de Punta Paloma, un día mataron a 41 personas, al parecer bien por un conato de rebelión o para dar una señal ejemplificadora al resto de los presos. También en San Roque, hubo un batallón de castigo en Sierra Carbonera donde recibían a los indisciplinados de otros batallones. En este caso es uno de los sitios donde existe menos documentación. En cuanto a la guerra citó que la represión citó que pudo haber 500 fusilados en el Campo de Gibraltar -de ellos 200 en Algeciras- una cifra impresionante teniendo en cuenta los 25.000 habitantes que tenía Algeciras en 1936. Lamentó que la historiografía franquista plantee que no había pasado nada y se plantea con datos que sí pasaron muchas cosas. Respecto a la guerra citó que a primeros de agosto de 1936 hubo bombardeos de la aviación y de la flota republicana con el acorazado Jaime I. Desveló que también hubo un intento serio por parte de los republicanos desde Málaga de intentar reconquistar Algeciras, en las primeras semanas de la guerra por su situación geoestratégica con una gran ofensiva pero disputas tácticas al final impidieron esta actuación.
Posteriormente
se produjo un coloquio en el que hubo dos intervenciones muy emotivas
como fueron las del histórico miembro del PCE, Juan Martínez
Andújar, y también la de Adela Ruiz, que era un hermano
de un maquis apodado El Contreras y que fue detenida y condenada. La
última conferencia estuvo a cargo de Francisco
Sánchez Montoya que abordó el 17 de julio de 1936,
las claves inéditas en el norte de África. Para concluir
las jornadas se vio la proyección del documental sobre las fosas
comunes cerrando un debate con los asistentes. Primera
ciudad con monumento Algeciras será, a partir de hoy, la primera ciudad de España en la que haya sido erigido un monumento en memoria y señal de homenaje a los fusilados republicanos, ya que hasta el momento, las actuaciones que se habían llevado a cabo en otros puntos de la geografía española consistían en la colocación de placas conmemorativas. El alcalde, Juan Antonio Palacios, en compañía de familiares de las víctimas, será el encargado de descubrir la obra artística, hoy a las doce de la mañana en el cementerio antiguo. Este homenaje supone la conclusión de los actos que el Foro por la Memoria realizó con las jornadas histórico-culturales. Se da la circunstancia que Algeciras fue también la primera ciudad de España que contó con el nombre de una calle para los guerrilleros antifranquistas y así se denominó Voluntarios por la libertad a una calle en la barriada de San Bernabé, también como conclusión de unas jornadas sobre la guerrilla en la comarca. El alcalde, Juan Antonio Palacios, ya acudió a la inauguración de las jornadas donde señaló que Algeciras debía este pequeño pero sentido homenaje citando que había que dar un homenaje a nuestros vecinos muertos señalando que espera sean recordados por la sensatez de vivir como se piensa.
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Ambos
bandos combatientes ofrecieron versiones oscuras y sesgadas sobre
el hundimiento del C-3 por la inevitable propaganda de guerra. Una
vez liberados los archivos de guerra de la Marina alemana, se ha conocido
con certeza que la causa del hundimiento fue el torpedeamiento de
la unidad por el submarino alemán U-34, mandado
por el teniente de navío Harald Grosse, en cumplimiento de
la Operación Ursula, ordenada por la máxima
autoridad naval alemana. Noviembre de 1998: Homenaje de la Armada a la tripulación del C-3 Un evento
que tuvo muy poca difusión en su día fue que el 18 de
noviembre de 1998, durante el desarrollo de unas maniobras navales
cerca de las costas malagueñas, ALFEX-02, todos
los buques participantes abandonaron por unas horas los ejercicios
dirigiéndose a rendir homenaje a los marinos desaparecidos
en el hundimiento del C-3. A la orden del almirante las unidades cerraron formación sobre el portaaviones Príncipe de Asturias y con las dotaciones formadas en cubierta se dirigieron a la situación donde hace 62 años desapareció el submarino español, allí tras una breve exposición de la efemérides por la red de órdenes generales, se rezó la oración tradicional en la Armada seguida de un responso. Finalizó el acto con el lanzamiento de una corona de flores a las aguas malagueñas que acogen al "C-3".Si el 12 de diciembre de 1936 significó para aquellos hombres el día de la tragedia, bien puede decirse que el 18 de noviembre de 1998 significó, para todos, el de la concordia.
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Francisco
Sánchez Montoya presentó su nuevo libro
Un libro que todo aficionado a los temas históricos, y especialmente de la GCE, debe tener en su biblioteca. Como dice en el Prólogo del libro el profesor Ramón Galindo Morales, Catedrático de la Facultad de Educación y Humanidades de Ceuta, este libro de Sánchez Montoya es un buen ejemplo de lo que el maestro de historiadores francés, Pierre Vilar, llamó "Historia Total"; en el trabajo de F. Sánchez Montoya encontramos información sobre la realidad política, social, económica y cultural, además de aspectos de la vida cotidiana de la Ceuta de los años treinta. También podemos considerar el trabajo, que desde la perspectiva de una historia costumbrista y narrativa, tal y como la denominó Lawrence Stone; en este sentido, a través de una gran galería de personajes, protagonistas del período y de la narración de distintos acontecimientos, podemos reconstruir cómo era la vida ceutí en aquellos años. Hay que reconocer el riguroso, profundo y fundamentado trabajo que ha desarrollado; los que hemos tenido la fortuna de relacionarnos con él desde hace años, sabemos de su gran dedicación al tema, de su visita a numerosos archivos locales y nacionales, de sus abundantes relaciones con personas vinculadas a los acontecimientos que ha investigado, de su trabajo sistemático, apasionado y silencioso, roto, afortunadamente, en algunas ocasiones, en las que nos ha obsequiado con conferencias, ponencias y comunicaciones en distintos foros especializados, tanto en Ceuta como en otros lugares de España, además de haber publicado interesantes artículos en los que ha ido adelantando la información que ahora nos presenta en una obra completa y compacta. Entre sorprendentes descripciones nos encontraremos en esta libro con hechos escasamente conocidos, como el que se relata en "El día que no mataron a Franco" cuando cuatro cabos y varios soldados planearon asesinar a Franco en Ceuta el 18 de julio de 1936 para detener el alzamiento. Horas antes de la acción fueron delatados y de ellos finalmente 7 ejecutados. Los siete fusilados no fueron las únicas víctimas de la represión en Ceuta. Entre 1936 y 1944 hubo 248 represaliados en la ciudad. En esta ciudad no hubo ni un solo asesinato o desorden durante el mandato republicano. La Ciudad propone levantar mausoleos a estas víctimas y a las del bombardeo del mercado. Los caídos en la Guerra de África tendrán otro monumento en el cementerio
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En
este libro encontraremos documentos históricos interesantísimos
como el Consejo de Guerra que condenó a muerte al Alcalde de
Ceuta, el emblemático Dr. Antonio lópez Sánchez-Prado,
persona muy apreciada en la ciudad por todas las escalas sociales,
que fue víctima de una auténtica farsa judicial llevada
a cabo por los militares golpistas, un fiel reflejo de los miles de
juicios que se realizaron durante la represión franquista. La investigación histórica tiene una importante deuda para con el pasado reciente de Ceuta, Melilla y el antiguo Protectorado Español en Marruecos, especialmente con los períodos de la II República, la Guerra Civil y, sobre todo, la represión derivada de ésta. Por primera vez sale a la luz los datos de la represión en esta zona, con nombres y apellidos. Esta obra viene, en gran media a saldar esa deuda y trata, con especial relevancias unos acontecimientos que pudieron cambiar el curso de la historia como el frustrado atentado al general Franco en un acuartelamiento de Ceuta, a los pocos días del golpe militar, o los primeros momentos de la sublevación en Melilla y la citación crítica por la que atravesó Ceuta durante el bombardeo del día de Santiago de 1936. Francisco Sánchez Montoya (Ceuta, 1955), es miembro numerario del Instituto de Estudios Ceutíes, Premio nacional Edc 2001, Manuel Azaña de investigación histórica. Miembro de la Sociedad de Historia de la Fotografía Española (Sevilla). Sus investigaciones se centran en la Historia Contemporánea, especializándose en la II República, Guerra Civil y Masonería.
Es autor de libros y estudios sobre la Historia de Ceuta y el Protectorado Español en Marruecos en las IV Jornadas de Historia del IEC, Ceuta en los Siglos XIX y XX (2001). El Congreso Los campos de concentración y el mundo penitenciario durante la guerra civil y el franquismo en la Universidad Autónoma de Barcelona (2002), Edc. Crítica 2003. X Symposium Internacional, La Masonería en España, del siglo XVIII al XXl en la Universidad Carlos III (Madrid,2003). Jornadas de Recuperación de la Memoria Histórica (Algeciras,2004). Otras obras suyas son, Real Álbum de Ceuta (1992), Cuadernos del Rebellín n8 (1993), Más de un siglo de Historia (1995,1996,1997) y Cuadernos del Archivo Municipal (1998), entre otros.
Libro "Ceuta y el Norte de África. República, Guerra
y Represión 1931-1944". Editorial Natívola. España
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EFE-ARANDA
DE DUERO (BURGOS).- Un total de 81 cuerpos, todos de varones, han
sido recuperados de las seis fosas comunes de la Guerra Civil ubicadas
en el monte Costaján, en el término municipal de Aranda
de Duero (Burgos). El director
del equipo científico de la Universidad de Burgos que ha llevado
a cabo la exhumación de los restos, José Miguel Carretero,
ha explicado en conferencia de prensa las conclusiones del estudio
entre las que destacan que el estado de conservación de los
restos es 'excepcional'. La mayoría
de las personas cuyos cuerpos sin vida se han hallado tenían
entre 20 y 35 años, salvo un joven de 16 años y varios
individuos que se pueden clasificar como ancianos. Se han detectado 18 fases de acumulación de cuerpos en las distintas fosas y sólo el 26% de los individuos estaban atados a la hora de la ejecución. También
han localizado 111 impactos de bala en los esqueletos y el 90% de
los cuerpos presentaba disparos en la cabeza, entre uno y tres impactos
de bala de bajo calibre. Aunque
se han encontrado diversos objetos personales, como calzado, prendas
de vestir, monedas, medallas y anillos, no hay ninguno que permita
la identificación directa de los ejecutados. Por otra
parte, existen más fosas comunes en el término municipal
de Aranda de Duero que están situadas en La Lobera, la zona
del Montermoso, y posiblemente alguna más en el monte Costaján.
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Acontecimientos
históricos Carretero
reclamó que las fosas deberían formar parte del Patrimonio
Histórico Español y del Patrimonio Cultura de Castilla
y León y deberían protegerse para recuperar la memoria
histórica, por lo que solicitó la celebración de
'un acto conciliatorio en Aranda de Duero' y la instalación de
un monumento conmemorativo de los fallecidos. El
acto de presentación del estudio, que se desarrolló en
el Salón de Plenos del Ayuntamiento, estuvo cargado de emoción,
ya que se encontraban presentes medio centenar de familiares de los
fusilados, quienes solicitaron al alcalde que medie ante la Administración
Central para que puedan ser identificados los cuerpos recuperados en
el monte Costaján. El proyecto ha sido financiado por el Ayuntamiento de Aranda de Duero, con 37.052 euros, y por la empresa Construcciones TCR, con 26.020 euros, ya que es propietaria de los terrenos donde han aparecido las fosas, donde tiene previsto desarrollar un proyecto de urbanización residencial de lujo en los terrenos con viviendas unifamiliares.
Universidad de Burgos y RMH La
participación de la UBU como centro de investigación otorga
un impulso relevante al estudio, ya que a la importancia de la correcta
exhumación de los individuos, de la que se encargará el
área de Paleontología junto con el estudio osteológico
y la adquisición de información anatómica para
la posible identificación de los desaparecidos, se unirá
la contextualización de los restos a través de un enfoque
multidisciplinar que implica a las especialidades de Antropología
Física, Antropología Social e Historia. Además,
esta vinculación podría servir para que se puedan plantear
otros estudios complementarios forenses o análisis genéticos
de ADN en cuya financiación podría participar la UBU o
algún otro centro de investigación vinculado a a universidad.
Sin
embargo no se conoce con exactitud donde fue sepultado cada uno, dado
que en la capital ribereña han localizado seis fosas y además
tienen constancia de que algunos fueron llevados a Milagros y al Miliario.
Por ello, aunque en el proyecto van a participar antropólogos
para intentar identificar los restos que se encuentren, los dos ex concejales
arandinos han solicitado a los familiares de los desaparecidos que aporten
todo tipo de datos físicos sobre las víctimas y si fuera
posible que además faciliten fotografías. Asimismo han hecho un llamamiento a dos de los falangistas arandinos que participaron en los asesinatoss y que siguen vivos para que faciliten la información que tengan, lo que facilitaría el trabajo.
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Una familiar recoge los restos de su abuelo HA
TARDADO 68 AÑOS en contar un secreto que guardaba entre sus peores
pesadillas, pero al fin lo ha hecho. Y gracias a recordar perfectamente
dónde enterraba a los que llegaban de diferentes pueblos, las
labores de excavación son más rápidas. José,
el enterrador de la sierra de Cádiz, aún siente miedo. El
guía: A José Vázquez ni la edad (91 años)
ni el miedo vivido calladamente durante décadas le han borrado
la memoria. Ahora, gracias a su testimonio, muchas familias de fusilados
sin juicio durante la Guerra Civil están pudiendo localizar las
fosas comunes donde sus parientes llevan 68 años desaparecidos. Ana
María Venegas Bazán y sus cuatro hermanos crecieron con
el recuerdo amargo del asesinato de su abuelo, José Bazán
Viruez, concejal de Izquierda Republicana en el Ayuntamiento de Ubrique.
Pero no fue hasta el verano pasado, después de leer el libro
Las fosas de Franco, de Emilio Silva y Santiago Macías, que le
había regalado por su santo su hermana Pepa Alicia, cuando Ana
se decidió a buscar lo que quedaba de su abuelo. Entonces sí
escribirían el final de su historia. El
alcalde de El Bosque, Antonio Ramírez Ortega, les dijo que llegaban
justo a tiempo cuando fueron a verlo en otoño: iba a construir
urgentemente otra columna de nichos en el solar libre porque apenas
quedaba sitio para seis o siete muertos más. Era el momento de
rescatar los huesos que aparecieran al remover la tierra. Entonces,
un día a finales de noviembre, el constructor encargado de la
ampliación del cementerio, Emilio Vázquez, se encontró
con su tío en el camposanto y surgió una conversación
providencial. -Tito,
vamos a arreglar esto. El
constructor avisó inmediatamente a las hermanas. Tenía
un testimonio único. Era la pieza que necesitaban los cinco hermanos
Venegas y su prima Isabel María Bazán Jaén para
completar el puzzle. No se encontraron con un viejo desmemoriado y balbuciente.Aquel
testigo directo de 91 años recordaba la tragedia vivida a los
24 como si hubiera ocurrido ayer. «Lo que sentimos ese día,
cuando Pepe nos dijo dónde había enterrado a los muertos,
no lo podemos expresar con palabras», explican las mujeres a la
puerta del cementerio. 1936: El horror Entre agosto y septiembre de 1936 enterró a decenas de fusilados.«Pero a la fuerza», recalca por si hiciera falta, «porque voluntarios no íbamos ninguno». Construía parapetos en la línea del frente obligado por los falangistas sublevados. Hasta que un día les encargaron en el cuartel una misión peor. «"El que tenga una pala o un azadón en su casa, que se vaya para el cementerio". Fuimos cinco o seis y nos cogió la noche excavando. Era para enterrar a los nueve primeros que habían matado en Ubrique. Los arrecogimos en carretas y los trajimos al pueblo. Conforme se iban descargando, los llevábamos en escaleras arriba hasta el cementerio, como con unas parihuelas. Las escaleras se desbarataron de cargar tanto». Muertos en mula Vázquez recuerda aún las náuseas bajo el sol de agosto y cómo echaban zotal a las dos mulas para que no les espantara el hedor.La primera fosa la abrieron pegada por dentro al muro meridional del cementerio, aprovechando que ya había una zanja de desagüe.Luego, conforme se sucedían las sacas, continuaban cavando a lo largo del muro (la fosa del primer día quedó sepultada años después bajo una columna de nichos, y los huesos fueron a parar a una huesera). Daba paladas hasta que el suelo le llegaba a la barbilla. Dispersar
los muertos Así,
tiro a tiro, las fosas se fueron colmando con al menos una treintena
de hombres, adolescentes y alguna mujer, inocentes de Ubrique, Benamahoma,
Grazalema y Prado del Rey. El plan, explica, consistía en dispersar
a las víctimas: a los fusilados de un pueblo se les enterraba
en otro, donde los familiares no pudieran seguir el rastro. Por eso
Pepe enterraba a desconocidos. «No sé
ni cómo se llamaban». Los dos únicos rostros que reconoció fueron los del cartero de Benamahoma y su hijo, de 15 años, fusilados junto a otros tres vecinos. Sin braguillas «A
esos no hubo que trasladarlos. Los apoquinaron allí mismo sobre
la pared del cementerio».
Se le grabó también la imagen del cadáver tiroteado
de aquella mujer de Benamahoma. Llevaba una toca negra. La arrojaron
a la fosa sobre los hombres muertos, y uno de los enterradores hizo
entonces algo que no olvida. Los Leones de Rota Las
primeras fuerzas militares sublevadas que llegaron a El Bosque fueron,
dice Pepe, los Leones de Rota, un grupo formado por presos liberados.
Unos delataban y otros mataban. «Ellos no
sabían si uno era comunista o falangista. "A los que hay
que matar me lo tenéis que decir vosotros". Los que estaban
aquí eran los que les decían, aquél, aquél
y aquél». «El
cacique era el que mayormente tenía la culpa»,
acusa. Los Román, los Blanco. Y los guardias civiles asesinos,
como el cabo Gutiérrez. Un grupo de vecinos de El Bosque, harto
de su maltrato, unieron sus firmas para echarlo del puesto. Pero cuando
le llegó su hora con el alzamiento de julio, aniquiló
a los firmantes.«De todo el que firmó,
se vengó», dice. «Los
mataban por nada.Por una venganza personal, porque les debían
dinero. Y, matándolos ya no tenían que pagarles». En esos días de horror hay detalles patéticos que matizan la historia de buenos y malos. «Algunos eran republicanos y se cambiaron porque les dieron un fusil, y mataban a quien sea con tal de salvar el pellejo. Eso ha pasado aquí y en muchos lados: falangistas a la fuerza. Luego seguían como si no hubieran hecho nada». En el ejército de Franco Tras
la genocida represión que asoló la comarca, con 200 fusilados
en Ubrique (que pagó cara su resistencia) o cerca de 70 en Benamahoma
(casi el 10% de su población), Pepe, el superviviente, no tuvo
más remedio que engrosar las filas del ejército de Franco,
en el regimiento de Infantería N. 33 de Cádiz, una fuerza
de choque con la que recorrió los frentes de batalla de Andalucía
y Extremadura hasta el final de la guerra. Una vez le cayó un
obús que levantó un cráter a su lado y lo lanzó
por los aires. Salvó la vida porque no explotó, pero le
dejó de secuela la sordera en su oído derecho que obliga
a hablarle en voz alta. Más tarde, una bala le entró por
la bocamanga del uniforme y le hizo cuatro agujeros en la ropa antes
de reventarle la culata del Mauser. «Sí
que he tenido suerte, sí». En
la dictadura se ganó la vida como peón, trabajando en
la construcción de pantanos, o jornalero de terratenientes. Tuvo
cuatro hijos que le dieron 12 nietos y cuatro bisnietos. Sobrevivió
al tifus y al paludismo. Enviudó. Pero su mayor victoria, quizás,
ha sido la de superar el miedo interiorizado tras años de ley
del silencio, para poder ayudar a las familias de las víctimas
a buscar a sus desaparecidos. Cuando en noviembre contó lo que
sabía a Ana María Venegas, se despidió con una
pregunta reveladora, como un tic del pasado: -¿Me pasará algo por haber hablado con usted? Pepe tiene una hermana, Rafaela, que le dice asustada que no se meta en líos, que no se señale. «¿Pero a mí qué me va a pasar ya?», responde el nonagenario testigo de cargo, liberándose de los temores h | |